| Comentario de las reuniones |
Viernes 1 de diciembre de 2000
Comentario de la película "Un aire de familia".
Lic. Dorrit Busch
La trama del film se desarrolla en torno a la reunión de un grupo familiar, integrado por la madre, sus tres hijos, Phillipe, Henry y Betty, y la esposa de Phillipe, Yolande. Phillipe, viene de participar, en nombre de su empresa, en un reportaje televisivo; Henry, que administra el bar "Au père tranquille" (en lo del pachorriento) en el que se reunen, acaba de ser abandonado por su mujer. Denise, mozo del bar, único personaje que no pertenece a la familia, aparece interesado en Betty, mujer joven y soltera. El padre, ya fallecido, sólo aparece esporádicamente a través de flash backs.
En su comentario, la Lic. Busch destaca, como característico de esta familia, la ausencia del padre, la presencia de una madre narcisista, y los vínculos simbióticos y de intensos celos que vinculan a los personajes entre sí.
En la reunión de ese día, la ausencia de la mujer de Henry operaría como factor desencadenante de un drama que pone a la vista la turbulencia afectiva del grupo, habitualmente encubierta. A través de un profuso simbolismo, expresado ya en el título del film, que alude, en lo latente, a la atmósfera asfixiante, de carencia espiritual, caracterizada por el encierro y por las situaciones de desaliento de los personajes, se evidenciaría la debilidad de éstos que, amparados en la irresponsabilidad paranoica, se querellan unos a otros, en un clima hostil, carente de ternura.
En la discusión se puso énfasis en que el "personaje" del film es la atmósfera familiar, como representante de un campo de interrelación que, en este caso, aparece "viciado" por el defecto de crianza nacido de la presencia de una madre sin vida propia, que no genera autoconfianza en los hijos, y la ausencia del padre. Es una familia sin dirigencia, dónde cada uno está centrado en el abandono que teme y, desde esa posición proyecta sus temores en los demás.
Por otra parte, esta familia, como signo de su debilidad, vive añorando el pasado, en un clima de nostalgia, sin poder anhelar nada prospectivamente, pues la importancia, el valor emocional de sus vidas, está fijado en que lo único verdaderamente valioso es recobrar el pasado. Desde esta perspectiva, nadie puede decidir nada ni hacerse responsable de su propia vida y el único recurso que perdura es sostener la proyección en los otros.