Comentario de las reuniones

Viernes 28 de abril de 2000

Proyección y discusión de la película "Niños del cielo"

El pasado viernes 28 de abril, en una reunión abierta que periódicamente se realiza en nuestra institución, la Lic. Silvana Aizenberg presentó para su debate la película iraní "Niños del Cielo".

La trama argumental se desarrolla en torno a las vivencias de dos hermanos, un niño púber y una niña poco menor, que, tras haber perdido unos zapatos, deben compartir un par de zapatillas, las únicas que poseen, para poder concurrir diariamente a la escuela. Ese drama transcurre en un contexto de muchas privaciones, dónde, no obstante, priman unos valores morales que no se vulneran a pesar de la miseria material.

En su comentario introductorio, la Lic. Aizenberg destaca, en primer lugar, que pese a que esta historia se desarrolla en un contexto socio-cultural absolutamente diferente del occidental, podemos identificarnos con las vivencias de estos niños, que parecen remitir a un acervo vivencial común de los seres humanos, ligado a las vicisitudes del crecimiento. La vida de estos hermanos, entonces, representaría el drama del desarrollo puberal hacia la genitalidad, drama que los enfrenta con sus propias insuficiencias y, a la vez, con la necesidad de alejarse de los padres, como asimismo con la necesidad, consiguiente, de reparar los modelos infantiles, realizar los duelos por distintos aspectos de la infancia, enfrentar las demandas superyoicas y los sentimientos de culpa.

A partir de estos lineamientos básicos de la introducción, y en la medida que el debate fue profundizándose, surgió la idea de que lo conmovedor de esta película, debería remitir, sin duda, a un mensaje más profundo. Es cierto que Alí, el niño protagonista, está creciendo, pero también es cierto que ese crecimiento demanda un cambio; la necesidad del mismo queda representada en la pérdida de los zapatos que, a la vez, son un símbolo de una dignidad que es necesario sostener.

El niño se hace cargo de la necesidad de este cambio y opera en consecuencia, de modo que aquello que desde nuestra perspectiva occidental, dónde prima cierta crisis de valores, parecería representar superficialmente una rigidez superyoica, remite en lo profundo a la idea de que el cambio genuino y la reparación, sólo son posibles desde un marco de responsabilidad y desde una posición moral. El niño, al hacerse cargo sin transgredir, nos transmite la idea de que la reparación auténtica sólo es posible respetando una norma moral, que trasciende el interés individual; sólo por ese camino será viable un cambio auténtico, que siendo integrador y no disruptivo, lo lleva a dimensionar responsablemente lo que puede y lo que no.

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