Comentario de las reuniones

Viernes 4 de octubre de 2002

Ciclo Cine y Psicoanálisis

Proyección y comentario de la película: "Hombre de familia"

Introducción: Dr. Enrique Obstfeld

La película comienza con una escena en un aeropuerto, dónde Jack, que viaja a Londres por motivos de estudio, se despide de Kate, su novia, prometiéndole que el año de ausencia no empañará el amor que se profesan. En el mismo aeropuerto tendrá lugar la escena final, el reencuentro de ambos 13 años más tarde.

Entre estas dos escenas, vemos aparecer primero a Jack, 13 años después, convertido en un soltero "hombre de negocios". Sujeto de acción, hábil e inescrupuloso, a quienes sus socios llaman "el orgullo del capitalismo" y cuyo único interés es "hacer dinero". El éxito en ese propósito contrasta con su fracaso en el amor, expresado en sus desencuentros afectivos y en la extrema soledad en la que vive.

Esta pobreza de su vida amorosa se patentiza una Nochebuena en la que, tras ciertas peripecias, Jack se va a dormir tan solo como siempre. En un estado gripal, que alude a la desolación afectiva, en virtud de un artilugio de la ficción, Jack despierta convertido en un "hombre de familia"; casado con Kate y padre de dos pequeños hijos. Aparece en escena, entonces, el "hombre de familia", burda contrafigura del "hombre de negocios". En las figuraciones oníricas de esta "otra vida", emergen el desconcierto y el sufrimiento de "uno y otro Jack" y la lucha entre ambas identidades. Luego de estas peripecias, sobreviene el desenlace del film: Jack, vuelto a su vida de "hombre de negocios" corre a la búsqueda de Kate, su antigua novia que dejó en el aeropuerto 13 años atrás.

El Dr. Obstfeld centró su introducción en el carácter maníaco del personaje, evidenciado en la falta de escrúpulos en el uso de medios para alcanzar sus fines egoístas, en su enajenación afectiva, y en el divorcio respecto a los valores morales. El sueño tendría su génesis traumática en la pobreza afectiva que, en estas condiciones, caracteriza la vida de Jack, y figuraría como cumplimiento de deseo el anhelo de revertir dicha pobreza.

El comentario destaca la riqueza simbólica del film, en especial la representada por su música, la canción "La donna e movile", área de la ópera Rigoletto, de Verdi. Se señala la intertextualidad que existe entre la temática de la ópera y el contenido del film, ya que aquella refiere la maldición que sufre Rigoletto por ejecutar actos desaprensivos y desconsiderados hacia los sentimientos de los demás.

También señaló el Dr. Obstfeld que el sueño podría interpretarse como el cumplimiento de deseo del "hombre de familia" que anhela la vida que imagina en el "hombre de negocios". En ese caso, el camino interpretativo corrobora también el contenido último del film: el drama de vidas que, en una u otra condición, están signadas por el egoísmo, el materialismo y la falta de espiritualidad.

En el debate se destacó lo exhaustivo y profundo del comentario del Dr. Obstfeld, afirmándose, además, que este film, de mucha riqueza simbólica y muy buena realización, conlleva, sin embargo, un mensaje espurio.

Tal mensaje consistiría en transmitir a gentes insatisfechas y fracasadas, la idea de que su mundo no es tal, a través de personajes construidos en base a una simplificación demagógica. Así, por ejemplo, el "hombre de negocios" es ominipotente e inescrupuloso afectivamente, cosa que, llevada al extremo en que se lo plantea, es incompatible con el éxito, por tanto inverosímil. Lo mismo sucede con el "hombre de familia", revestido de pseudomodestia y alejado de la realidad, o con las relaciones entre hombre y mujer, disfrazadas con una igualdad forzada, y con un erotismo artificial que encubre la falta de ternura.

En síntesis, se señaló que la película parece representar el sueño diurno del "hombre de familia" que, imbuído de ideales materialistas, aspira al poder que imagina en el empresario. De manera que en su recorrido, el film no alcanza a salir de la propuesta según la cual el dinero y la adquisición de bienes de consumo, serían la solución de los dramas humanos. Prescinde, por tanto, del amor, de la ternura, de la creatividad y de la espiritualidad como los genuinos valores de la vida.

Volver al índice de Comentarios de las Actividades de los Viernes