Comentario de las reuniones

Viernes 7 de junio de 2002

Ciclo Cine y Psicoanálisis

Proyección y comentarios de la película: "El gusto de los otros"

Introducción: Lic. Dorrit Busch

La película nos muestra a Jean Jacques Castella, empresario exitoso de alrededor de 50 años, en el momento en que está por firmar un contrato importante; ello condiciona la presencia de Frank, un guardaespaldas que junto a Bruno, su chofer, lo acompañará siempre. Castella está casado con Angelique, arquitecta que ejerce su profesión sólo en el dominio familiar y parece estar centrada en la vida de su marido, así como en el cuidado de un perrito mimoso y caprichoso que siempre la acompaña.

El empresario, desganado, asume también en ese momento el compromiso de aprender inglés. Allí entra en escena Clara, profesora de esa lengua y actriz dramática; él, que indiferente la recibió la primera vez, será deslumbrado por ella cuando la vea actuar en una escena de amor, en el teatro al que circunstancialmente asiste. De allí en más, intentará despertar el interés de la actriz-profesora, tan indiferente para con él como para con todos los hombres. Castella, adinerado e inculto, comenzará entonces a frecuentar el ambiente culto y artístico de Clara. Aparecen allí otros personajes: homosexuales, consumidores de drogas, y Maní, una camarera amiga de Clara que, a diferencia de ella, establece relaciones con muchos hombres, incluso con Bruno y Frank.

Finalmente, tras distintas situaciones, todo converge en la separación de Castella y su aceptación por parte de Clara. La película termina en ese punto, induciendo la idea de un futuro auspicioso para esa nueva relación.

La Lic. Busch interpreta que Castella se halla atravesando la crisis de la edad media de la vida; tiene éxitos materiales pero siente que su vida ha perdido el sentido; está insatisfecho y falto de motivos trascendentes. El contrato que debe firmar representaría un cambio que su vacío existencial le impone, y frente a cuya posibilidad se siente débil y en peligro; esto queda representado por la presencia constante del guardaespaldas, quien, lo mismo que Bruno, el chofer, figurarían objetos internos del propio empresario. Lo mismo sucedería con los otros personajes que, hastiados e insatisfechos, refuerzan la sensación general de vacío.

Dice la Lic. Busch, entonces, que la película remitiría en su contenido latente a la necesidad de salir de ese vacío, de trascender el narcisismo e interesarse por los demás, como también a la necesidad de gustarle a otros, es decir, de resarcir una autoestima dañada; de allí su título: "el gusto de los otros". Tras interpretar en esta dirección muchos otros detalles simbólicos, el comentario termina cuestionado el final rosa y planteando el interrogante acerca de si esa relación, que une los diferentes mundos de Jean y Clara, representa una salida posible.

En el debate se destacó la excelencia de esta película, triste y edificante a la vez, que muestra vacío y desencuentro, tanto en el mundo del dinero como en el del arte. Se hizo hincapié en el déficit de la autoestima representado por los diferentes personajes. Ello se traduce en el malentendido de buscar, no ya el objeto adecuado, sino el rechazante para cambiarlo, con la fantasía de subsanar la propia carencia. Se planteó también que una alternativa defensiva frente a este drama, consiste en invertir la situación, es decir, rechazar a los demás, decir "no me gustan", para negar así la sensación profunda de la propia incapacidad de satisfacer a los otros.

Toda esta temática, profunda y ubicua, se remitió en última instancia al fondo trágico del complejo de Edipo y a los celos frente a la pareja parental. Sería, justamente, frente a esa vivencia dónde se engendraría la íntima convicción de no poder satisfacer al objeto que se valora.

Por último, retomando el interrogante de la comentarista, se señaló que el final, tras su apariencia rosa, no permite vislumbrar una salida para esta tragedia. La entrega aparente de Jean y también de Clara no significa nada si no se acompaña de un cambio profundo, consistente en poder sentirse más seguro de la capacidad de ser amado por otro. Ello implicaría la elaboración de los celos, no en el sentido de su desaparición, imposible por cierto, sino en el de su atemperación por el camino genital de la madurez psíquica.

Volver al índice de Comentarios de las Actividades de los Viernes