Una concepción psicoanalítica del cáncer
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Luis Chiozza

Prólogo

Las personas tienen sus propias historias "constitutivas", que llevan dentro de sí, de manera inseparable, "hecha carne"... y los libros también. En algunos casos más que en otros, sentimos que sin conocer esa historia no terminamos de comprender las características de una manera de ser. Quizás convenga que, para presentar al lector este libro, consigne aquí, esquemáticamente, la historia que le dio su forma.

--En 1967 escribí y presenté en La Asociación Psicoanalítica Argentina el trabajo "Una contribución al estudio del horror al incesto", centrado en el estudio del material clínico proveniente del tratamiento psicoanalítico de un caso de incesto consumado (Chiozza, L., 1984b [1967]). Se trataba de una paciente de cuarenta y seis años que mantenía relaciones genitales con su hermano desde los dieciocho años de edad. Ambos presentaban, en el momento en que ella me consultó, una cancerofobia.

-- Durante los años 1968 y 1969 integramos, junto con los doctores J. Elenitza, V. Laborde, E. Obstfeld, J. Pantolini y E. Turjanski, un grupo de investigación psicoanalítica acerca del cáncer, que continuó elaborando las ideas presentadas en aquel trabajo, pero que interrumpió su labor solicitado por otros intereses.

-- En 1970 publiqué, en el libro Un estudio del hombre que padece (Chiozza, L. y colab., 1970c) el trabajo "El contenido latente del horror al incesto y su relación con el cáncer" (Chiozza, L., 1970i [1967-1969]), que integra el presente volumen y que contenía los lineamientos teóricos del historial anterior.

-- En 1977 realizamos en el CIMP (Centro de Investigación en Psicoanálisis y Medicina Psicosomática) una Jornada sobre el tema "El enfermo canceroso", que reunía, en diferentes trabajos, muchas de las ideas elaboradas en nuestro primitivo grupo de investigación. Para esa Jornada escribí la introducción titulada "Un encuentro del hombre con el cáncer", incluida como un apartado en el octavo capítulo de este libro. Allí exponía el espíritu que animaba nuestra indagación en aquella Jornada de la cual también surgieron los dos trabajos que reproduzco aquí, en ese mismo capítulo.

-- Al año siguiente, en 1978, publicamos el libro Ideas para una concepción psicoanalítica del cáncer (Chiozza, L. y colab., 1978a), que fue editado en Roma por Borla tres años más tarde, con el título Psicoanalisi e Cancro y que incluía los trabajos más importantes de aquella Jornada.

-- En 1981 presentamos en el III Encuentro Argentino -Brasileño y I Latinoamericano de Medicina Psicosomática el trabajo "Azar o acción terapéutica" (Chiozza, L. y colab., 1983a [1981]) que relata la Patobiografía de un paciente con melanomas malignos, y a partir del cual escribí, para el libro ¿Por qué enfermamos? (Chiozza, L., 1997a [1986]) el trabajo "Un lunar inocente..." que reproducimos en este volumen.

-- En 1985 publicamos, como Lecturas de Eidón (Chiozza, L. y colab., 1985a), un fascículo de circulación interna, "Esquema para una interpretación psicoanalítica de la leucemia linfoblástica". De las ideas allí presentadas surgirían luego tres escritos, "La sangre tira..." (Chiozza, L., 1997a [1986], págs. 156-169), "Evolución de una patobiografía en un tratamiento psicoanalítico" (Chiozza, L. y colab., 1995h [1985], págs. 81-96) y "La Patobiografía de un niño con leucemia linfoblástica aguda" (Chiozza, L. y Aizenberg, S. 1995a) que constituyen otros tantos capítulos de este libro.

-- En 1995 publicamos el caso Milena (Chiozza, L., 1995x) que también reproducimos aquí.

En las Patobiografías que ya realizamos en el Centro Weizsaecker (casi dos mil quinientas) lo que más hemos visto son enfermos de cáncer. De modo que en el transcurso de todos esos años en que las hicimos, siempre hemos estado en contacto con esa enfermedad que (como sucede con las cardiopatías isquémicas) "mata" al veinticinco por ciento de los seres humanos, y sin embargo nunca hemos intentado transformar nuestras "Ideas para..." nacidas alrededor del año 1967, en una bien elaborada "concepción psicoanalítica del cáncer".

El libro que hoy publicamos, aunque no fue escrito "de un solo tirón", sino que por el contrario, reúne en sus páginas artículos dados a luz en distintas épocas y circunstancias, contiene ya la concepción que buscamos. No se justificaba entonces esperar hasta que la vida, con sus inesperados designios, me ofreciera el remanso necesario para rescribirlo por entero.

He preferido, en este libro, invertir el orden habitual que conduce a exponer en primer lugar la teoría y acompañarla luego con algunos ejemplos. Me ha parecido mejor dejar que las historias nos "cuenten" en qué clase de drama se desarrollan los cánceres, y reproducir luego el trabajo original, que fundamenta la teoría que sustenta nuestro enfoque del cáncer. De más está decir que el lector podrá, de todos modos, leer los capítulos en el orden que prefiera.

Incluimos también el trabajo que realizamos, en 1974, acerca del incesto y la homosexualidad como diferentes desenlaces del narcisismo; y el estudio de dos cuentos de Sturgeon, en los cuales asistimos a una "sorprendente" coincidencia, entre las ocurrencias de la ficción literaria y los desarrollos de nuestra teoría. Recuerda lo ocurrido con el Complejo de Edipo y con otros tantos hallazgos de Freud. Aunque yo ignoraba la existencia de esos cuentos de Sturgeon, llegamos a una misma "verdad" por distintos caminos.

El contenido del capítulo nueve proviene de un trabajo que, acerca de la superstición en el uso de la estadística, realizamos en un grupo de estudio, en 1984. Publicado, por primera y única vez, en un fascículo de circulación interna (Chiozza, L. y colab., 1984a), encuentra un lugar en este libro por el hecho de que, cuando de cánceres se trata, es frecuente que se tomen decisiones en función de datos estadísticos.

Han pasado veintidós años desde la publicación de Ideas para una concepción psicoanalítica del cáncer y los oncólogos de nuestros días, entusiasmados por lo que ha dado en llamarse "psiconeuroendocrinoinmunología", ya no se escandalizan tanto cuando, frente a la presencia de un tumor maligno, uno se pone a hablar de significados inconcientes. Nadie niega la relación existente entre el desarrollo del cáncer y la respuesta inmunitaria, y también se acepta que la condición inmunitaria recibe una indudable influencia que emana del estado psíquico.

Sin embargo muchos equívocos persisten, aun entre aquellos que nos observan con benevolencia, y nos otorgan cierto crédito. La inclusión, como antepenúltimo capítulo, de mis respuestas a los comentarios críticos suscitados con motivo de la edición italiana, en 1981, de Ideas para una concepción psicoanalítica del cáncer y Cuerpo, afecto y lenguaje (Chiozza, L., 1998e [1976]), tiene la ventaja de presentar, en toda su crudeza, algunas de las dificultades que, a pesar del tiempo transcurrido, conservan cierta actualidad.

El capítulo once, extraído del prólogo escrito para el libro Ideas para..., hoy agotado, discute cuestiones esenciales en lo que respecta al uso de una concepción psicoanalítica del cáncer en el ejercicio de la clínica oncológica. El capítulo doce, por fin, reproduce las palabras que "a manera de epílogo" finalizaban Psicoanálisis, presente y futuro (Chiozza, L., 1983a), que también está agotado. En ellas se aborda el tema de los cambios epistemológicos actuales que nutren nuestra interpretación psicoanalítica de los trastornos somáticos e influyen en nuestra concepción psicoanalítica del cáncer.

La psicoterapia que suele llamarse "profunda" nos conduce hacia el significado inconciente del haber enfermado sin limitarse a la tarea de lidiar con el sufrimiento psíquico que suele interpretarse como una consecuencia (" patoneurótica") de la enfermedad. La experiencia acumulada en ese terreno confirma lo que la oncología actual, a partir de los descubrimientos en el área de la inmunología, afirma cada vez con un énfasis mayor: debemos desplazar el acento de nuestras indagaciones desde la enfermedad denominada cáncer hacia el enfermo canceroso.

Sin embargo no basta con sostener que la relación entre un tumor canceroso y el enfermo que lo "alberga" puede ser comparada a la que se establece entre un parásito y su huésped. Es necesario enfrentarse con un hecho que el psicoanálisis revela: el tumor mismo, como cualquier otro fenómeno patológico, no se desarrolla como producto de una infortunada combinación de factores más o menos "casuales". Por el contrario, el "fracaso" inmunitario posee una estructura similar a la de un acto fallido, que contraría e interfiere los deseos concientes, pero que cumple acabadamente, y de manera exitosa, con un designio inconciente.

A pesar de que el choque entre la medicina técnica y los sentimientos humanos del enfermo es cada día más violento, y crece la demanda de una "asistencia psicológica", las ideas psicoanalíticas que más se difunden se han plagado de superficialidades y de malentendidos. Por este motivo el libro que hoy publicamos, juntando la reedición de artículos y trabajos escritos en diferentes circunstancias, con algunos, pocos, pensamientos nuevos, es todavía un libro audaz. Hace falta recorrer aun un largo trecho para que una concepción científica y al mismo tiempo empática, acerca del significado que cada enfermedad posee en la vida de un hombre, penetre de manera profunda en la mente de los médicos que todos los días atienden enfermos, impregnando, de manera natural, el hábito con el cual ejercen su labor.

Cabe pues, terminar este prólogo, con las palabras que usé como epígrafe en un libro anterior (Chiozza, L., 1983a): Mi padre, cuando yo era un niño, me explicó una vez, mientras disfrutábamos los tres de una caja de dátiles, que tanto gustaban a mi madre, que el que siembra dátiles, a menos que sea joven, no llegará a comerlos. Esto me debe haber impresionado, porque nunca más lo olvidé. Hay ideas que son como los dátiles, tardan tanto en crecer, que el que las siembra no verá sus frutos. Pero los dátiles existen, y los sembramos mientras comemos los que otros sembraron.

Luis Chiozza

Octubre de 2000

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