Cuando la envidia es esperanza
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Dr. Luis Chiozza

CAP. III

EL PRIMER AÑO

Estructura y contenidos melancólicos

En un nivel oral comenzó reasumiendo el rol de "señora", puesto que podía proyectar en mí al "peluquero de lujo". Pero también proyectaba en mí al objeto idealizado (persecutorio). Solía llorar copiosamente, a veces en silencio, a veces como resultado de mis interpretaciones, a veces durante su propio relato; lo cual fundamentalmente correspondía a su necesidad de aplacarme, entregándome lágrimas o palabras en lugar de su diarrea anterior. Era así, cada vez más, durante algunos momentos, la "tanita" resentida, humillada y sometida, abandonada, que se queja melancólicamente. Entonces apareció su verdadera edad, puesto que se había quitado tres años, como si de esta manera, al comenzar su vida tres años después, la penosa separación que describimos al comienzo de este trabajo quedara anulada o superpuesta con el nacimiento. Apareció también su nombre de pila. Como su significado es importante, elegí un equivalente en castellano que conservara ese significado: Amparo.

En una sesión, y luego de un silencio, refiriéndose en lo manifiesto a mi hija dice:

P:... escuchaba a la nena, no la puedo ver pero la siento,... así verla crecer... tratar de hablar... va progresando.

La nenita Amparo, sepultada, comenzaba a moverse, crecía y trataba de hablar.

Más adelante me dice en la misma sesión, hablándome de campesinos italianos y de su hermana Marta, quien hacía poco tiempo había vuelto de un viaje de turismo:

P:... tienen cinco o seis hijos, le querían dar una chica a Marta, de seis o de ocho años. La de ocho es más bonita, decía el padre, parece una virgen, pero ésta no se la doy porque es débil, llora, no hubiera querido tener una hija tan débil, se emociona. La otra sí se la daba si quería, era una "tanita" fuerte.

Adrián dijo ¡no! Yo me horroricé, me ubiqué en el lugar de la chica y dije: Marta, ¡es muy chica! Traerla a un departamento, una jaula con piso encerado y alfombra, sacarla de donde corre. El padre habrá pensado que Marta tiene posibilidades... Yo le dije a Marta ¡Pero si no le falta nada! Tiene padres...

Marta es un aspecto de ella proyectado en este momento sobre mí. Es su actitud de "dama de beneficencia" (que ejerce a veces con dinero de sus hermanos), con lo cual arranca a su propia "tanita" del contacto con sus verdaderos padres. Con estos padres tiene una vieja historia de resentimientos. El snobismo de ella, infidelidad para con sus orígenes, es así para su inconciente un matricidio-parricidio. Podríamos pensar también que luego, cuando se identifica con esas imagos paternas muertas y disociadas, se "siente mal". Además está "muerta de envidia" hacia los ricos, que representan una parte de su propia riqueza, disociada y perdida, depositada sobre mí. Sesiones en las cuales surge este último cuadro aparecen periódicamente y son al mismo tiempo los aspectos más evitados por ella, que en una parte de sí misma los vive como emperramientos.

En el comienzo de la sesión comentada, por ejemplo, mientras elogiaba a mi nena, se sentía "muerta de frío", tapándose en el diván con su saco, como si fuera una manta y frotándose las manos para hacerlas entrar en calor. Luego, ya más identificada con la "tanita" que hay en su interior, nos muestra el mecanismo de la pseudoidentificación forzada a la cual se vio sometida:

P:... me sentía tironeada más bien, era la más chica... mamá, Rose Marie y Luisa (sus otras hermanas)... me quemaban el pelo con tijeras, con esas que se usaban para enrular,... yo era la muñeca,... me dejaban la cabeza como un paraguas.

A: La nenita Amparo que usted no puede ver, pero que siente, queda encerrada adentro de usted Siente que yo, con mis experimentos en su cabeza, como sus hermanas con las tijeras, la convierto en una muñeca "inglesa" (al mencionar aquí lo inglés y los experimentos aludo a otro material de la misma sesión).

P: Nunca quise una muñeca, ¿sabe Dr.? Me las regalaron y las regalé.

A: La muñeca es lo muerto de usted que la horroriza. Yo soy ahora el snobismo suyo, que la convierte en la señora Mary, formal y sensata, "inglesa" pero muerta por dentro. (Aludo aquí a un tema elaborado en sesiones anteriores).

Estructura y contenidos protomelancólicos

La mejoría de sus diarreas fue casi inmediata, coincidiendo con el restablecimiento de su vínculo simbiótico en la transferencia, en donde a veces me paralizaba con su verborrea o sus lágrimas, que representaban un sustituto de las diarreas.

Lo disociado, todo un sector de su vida que "falta", fue apareciendo en la transferencia también como un "vacío", como un escotoma, como algo definido por sus bordes.

El incesto quedó definido, poco a poco, como un "secreto" que reconocía ocultarme concientemente. Era disociado como el "muerto" que no se podía tocar, aunque ella no lo llamaba así ni de ninguna manera, pues jamás lo nombraba. Mientras tanto lo repetía inconcientemente en sus fantasías transferenciales. El hecho de que yo también "cargara con el muerto" quedaba dramáticamente expresado por la circunstancia de que yo estuviera enterado "en secreto" (por el colega que me la envió) de sus relaciones incestuosas.

Tanto el "vacío" como el "muerto" fueron en ocasiones proyectados y paralizados dentro de mí; entonces sentía que me chupaba la vida. En ocasiones los reintroyectaba o los mantenía dentro de ella, sintiéndose aburrida, o "podrida" y "muerta de frío", como decía a veces; con menor frecuencia aletargada (Cesio, F., 1960; Chiozza, L., 1963a).

Comenzó una sesión de esa época diciendo:

P: Recién pensaba... al entrar... hay tanto olor a cigarrillo que me hace pensar en las boites a las tres de la mañana. Hasta hay una sensación de humo, de niebla... entonces pensaba... si a través de todo el día... si usted puede aguantar... si se da cuenta de que está tan encerrado.

Así quedaba proyectado sobre mí tanto la atmósfera tóxica "intestinal" de su núcleo aletargado, como los aspectos encerrados (pienso que estos aspectos encerrados con los contenidos vitales, como si se tratara de un feto por nacer a través de un parte anal).

Además aparece en el material la erotización anal (y más aún, a mi juicio, fetal-hepática) de las fantasías genitales, cuando habla de las boites a las tres de la mañana, y de su ambiente tóxico.

Más adelante en la misma sesión:

P: Hoy al entrar aquí sentía que el humo me golpeaba, como una cosa así que me daba en la cara, y me hubiera vuelto a la calle.

A: Le golpea en la cara todo lo suyo que queda aquí y usted lo siente descompuesto. Yo voy uniendo hilos, como usted dice, y usted preferiría que ventilara, que olvidara.

El "golpe en la cara" es la reintroyección violenta, cargada con fantasías en parte preorales-respiratorias. Yo "uniendo hilos" y con mis interpretaciones soy quien la obliga a esa reintroyección de lo depositado.

A continuación dice:

P: (Con un tono ligero, forzadamente "divertido") De repente usted decía eso... buenos parece una figura de Picasso... usted estaba hablando y yo veía todo encerrado, y como si hubiera muchas culebrillas (se ríe angustiada). Entonces pensé... cómo no va a ventilar el consultorio, qué sería esto si no lo ventilara... es decir las ideas de todos los pacientes las vi... así como reptiles... no (tose; sigue un silencio).

A: Se ríe angustiada por las cosas de usted que ve aquí. Imágenes insoportables a la vista, como la cabeza de la medusa, llena de culebrillas.

P: Hum (como asintiendo con el mismo tono ligero y "divertido").

A: También se ríe porque tiene miedo que yo, como una parte de usted misma, quede enloquecido, petrificado, encerrado como si fuera un hijo en su barriga. Teme que no tenga suficiente aire, suficiente salud para curarla.

P: Usted dijo curarla... yo pensé aguantarla.

A pesar de que mis interpretaciones repiten por lo general, cada vez que se presentan en la transferencia, temas que de este modo se elaboran perdiendo parte de su carácter traumático, encuentro en muchas de mis intervenciones durante el primer período del tratamiento de esta paciente, una cierta despreocupación por el efecto que mis palabras pueden causarle, surgida tal vez de una identificación concordante con el "arrojo" evidenciado por ella en la consumación del incesto.

En el trozo de sesión señalado nos muestra cómo se defiende de la reintroyección con una cierta "burla", pero su tono "divertido" representa una ironía que carece de fuerza, una negación maníaca que no alcanza a defenderla de la angustia; entonces tose para expulsar lo inhalado. Esto inhalado son las interpretaciones, con las cuales le devuelvo lo depositado, y ambas cosas quedan representadas por las culebrillas y la "figura de Picasso".

De acuerdo con lo que estudiamos acerca de los trastornos hepáticos, la envidia y su carácter venenoso pueden vincularse con las serpientes, con la digestión "externa" y con las Gorgonas, una de las cuales es la Medusa.

Recordemos que "la envidia es una deidad alegórica con la cabeza enraizada de serpientes".

Pienso entonces que en esta sesión los reptiles representan contenidos hepáticos envidiosos, proyectados y temidos (asquerosos), de los cuales todavía no puede hacerse cargo.

Veamos qué ocurre cuando reintroyecta esos aspectos. Lo mostraremos a través de otro trozo de aquella sesión en la cual comenzó elogiando el progreso de mi hija:

P:... hay vidas difíciles... Hoy conversaba con una amiga, le haría falta analizarse. Estaba hinchada, con ahogos, tenía como asma. Me contó que tenía un problema con el marido... Es una mujer casada con un hombre diez años más joven, buen mozo, y parece que está enredado con otra mujer. Ella todo se lo calla, estaba así... como hinchada, tenía la cara como un queso. Si se analizara sería mejor.

A: El que tiene diez años menos soy yo, usted elogia a mi nena para sobreponerse a la envidia y los celos, mientras está hinchada por lo que no puede contar y siente que debemos analizar.

Esta misma "hinchazón" aparece frecuentemente asociada a fantasías de embarazo y a trastornos digestivos. Así, por ejemplo, el tema de una sesión de esta época gira esencialmente alrededor de una enfermedad de su hermana Rose Marie, la cual, según palabras de mi paciente, padece de una "intoxicación hepática", está "mal del intestino" y "como el pecador, le echa la culpa a lo último que comió". Me cuenta que la urticaria de Rose Marie las llena a ambas de angustia, porque les recuerda el prurito terrible que tuvo la madre en la enfermedad que la llevó a la muerte. (La madre falleció lentamente con ictericia y caquexia, como resultado de un cáncer hepático, o de vías biliares, luego de una operación que la dejó con una fístula biliar). Si interpretamos este material en el presente transferencial y aceptamos las conclusiones que surgen del estudio de los trastornos hepáticos, mis interpretaciones no sólo le provocaban "alergia" o "intoxicación hepática" por la ambivalencia (asco-urticaria) y la culpa ("el pecador") contenida en la introyección, sino que la dejaban embarazada dentro de una fantasía fecal ("mal del intestino"), y también envidiosa y amargada (por la unión que una parte de ella tenía conmigo), largando bilis y consumiéndose lentamente víctima de su propio veneno. Este veneno, en un nivel anal, es el humo, el flato tóxico que describe Cesio como "atmósfera" de los pacientes con letargo.

El contenido de reintroyección fantaseada como embarazo ante la ruptura del vínculo simbiótico (Bleger, 1961) aparece también, en la sesión que estamos considerando, referido a un amigo de la hermana, que mantiene con esta última un vínculo con características simbióticas:

P: Desde que Rose Marie se enfermó, Luqui anda nervioso; Rose Marie le dijo que estaba engordando porque ella no lo puede controlar.

La eliminación de esos contenidos temidos, pero también deseados porque contienen partes del self que no pueden perderse, queda asociada no solamente a la diarrea, sino también a fantasías de hemorragias uterinas, que me trae a través de un material referido a una amiga que se está analizando:

P: Aurora me decía: en este momento debe estar por ocurrir algo raro, debo estar por confesar algo importante y no puedo, por eso me siento mucho peor, no puedo hablar de que tengo pérdidas, hemorragias. Yo le dije: eso para mí sería una cosa muy simple, ¡es tan natural eso!

En el caso de mi paciente estas hemorragias son sentidas como muy poco "naturales", porque quedan vinculadas al incesto como un "pecado horrible".

En otra sesión:

P:... me molesta mucho ese ruido (frente a la ventana de mi consultorio estaban usando una máquina perforadora); entonces pensé que usted lo debe superar porque es muy tranquilo, y se debe olvidar... entonces yo estoy pensando siempre... realmente pensé: pobre Dr. si tiene que aguantar esto todo el día y atender... después pensé, el Dr. seguramente debe olvidarse, lo aísla. Y pensé en uno de los personajes de "Carnet de Baile", que es médico y vive cerca de una barraca, y continuamente se oye ese ruido; y él se dedica a hacer abortos. Entonces mientras está trabajando parece que la cara de él forma parte de ese ruido, entonces uno siente que la cara de él es un nervio que se mueve, y al final de un día de trabajo termina en un sillón con un ataque.

A: El ruido soy yo, como sus reproches de conciencia que le martillan la cabeza y la atacan. usted tiene miedo que me enferme por las cosas que hacemos aquí. Se siente llena de pecados. Yo limpiándola me hago cómplice, como un médico baratero, y además mato cosas vivas dentro de usted

Aquí su temor es equivalente por su contenido al que me expresaba en el sueño del lanzallamas, en donde con mi intervención la esterilizaba por dentro y a la vez me exponía al contacto peligroso con su interior descompuesto; pero ahora el acento se desplaza un poco más hacia lo depresivo, hacia la preocupación por el objeto, aunque en otro sentido yo sigo funcionando, en sus fantasías, como una parte de ella.

Su temor por mí surge, ante todo, porque siente cumplido su deseo vengativo de que yo terminara en un sillón, con un ataque, como "un nervio sin carne" (según una expresión que usaba frecuentemente), dado que así se sentía ella como resultado de mis interpretaciones. Sus intentos reparatorios en el campo de la transferencia surgían de esa ambivalencia.

Las fantasías contenidas en este material se refieren a la destrucción del vínculo simbiótico representado por la unión uterino-embrionaria que queda deshecha en el aborto.

Pienso que la estructura de este aborto en la relación transferencial es compleja. Porque si bien en un aspecto debo ser la madre rival que, siguiendo el modelo de los propios deseos de la niña, ataca el interior de su vientre y los hijos que ella contiene (Klein, M. 1952b), en otro aspecto mis interpretaciones, que equivalen a la reintroyección de aquello depositado simbióticamente en el objeto, le provocarían la vivencia de embarazo y parto (Bleger, J., 1961), y entonces la reintroyección de la imago embrionario-fetal "muerta" debe ser vivenciada en su inconciente como un ataque "abortante" a la imago embrionario-fetal viva que ha conservado en su interior (como ocurre, por ejemplo, en la situación persecutoria frente al pecho malo externalizado).

Primeros intentos reparatorios

Durante el primer semestre de este año el análisis de su pedido de "amparo" se vio dificultado por un nuevo abandono: mis vacaciones de febrero. Estaba asustada por la dependencia que se "creaba" en el análisis. Apareció entonces material referente a la película "Nunca en Domingo". Representaba una alusión a cómo mis abandonos de fin de semana (domingos) eran un símbolo de aquello que la obligaba a una conducta frígida y prostituiforme (como la protagonista de la película).

Dentro de este mismo contexto y poco antes de mi partida, me llevó a "adivinar" que en esos días, en un acting out, le había sido infiel al esposo.

A mi regreso de las vacaciones la encontré tan "fría y distante" que todo parecía perdido. La sintomatología, excepto en lo que respecta a la gravedad de sus diarreas, había reaparecido idéntica. Sin embargo, en poco más de un mes reconquistamos el terreno "desandado". Al mismo tiempo comenzó a trabajar nuevamente, en un cargo importante, en aquella firma a la cual no había deseado volver.

Mostraremos ahora la característica de sus primeros intentos reparatorios en la transferencia.

P: Anoche me recordaba de usted y me preguntaba qué sentido tenía lo que me estaba ocurriendo.

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llegué a casa y quise darle la comida en la cama (al marido que estaba resfriado); él me dijo: no, mirá poné la estufa en la cocina... le dije qué quería... si quería algo sencillo, él me dijo: no, haceme una tortilla rica, que si es algo que me gusta lo voy a comer, porque vos la hacés linda... y me sentí orgullosa... y (me) dije: si me dice así no la voy a poder hacer bien... y efectivamente, no me lo tomé a lo trágico, pero me salió un bodrio, y se lo conté: mirá nunca más digas que sé hacer una cosa... el aspecto estaba mal, pero el gusto igual estaba bien, y le gustó. Yo pensaba en usted, dije: bueno qué querrá decir esto. Ahora cuando empecé a hacerla sentí que me iba a salir mal.

A: Ahora que yo la miro y nos ocupamos de las cosas de usted, hasta las cosas buenas aparecen feas.

P: Ayer, de noche, cuando me sentía así mal... ahora pienso que no es que me fabriqué una gripe, sino que sentí la tormenta... ya sabía que me iba a enfermar

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Pensé que me iba a engripar... si estoy hundida lo voy a justificar con una gripe. ¡Qué vergüenza! Sentí angustia de enfermarme después de un año de tratamiento... tenía angustia, miedo, vergüenza... me desvelaba, no podía dormir...

A: Siente vergüenza y miedo conmigo porque se siente enferma a pesar del tratamiento, y también le da vergüenza y miedo sentirse orgullosa por las cosas que le salen bien. Además, creo que la gripe y la tormenta son lo que está pasando aquí cuando nos metemos adentro de usted (Silencio bastante prolongado).

A: ¿Qué siguió pensando?

P: Ay, me estaba durmiendo Dr. (tose).

Sus intentos reparatorios adquieren la forma de fantasías homosexuales (la "tortilla") con las cuales posiblemente elude el incesto, que quedaría vinculado a la relación heterosexual. Es más importante sin embargo el hecho de que aquí la tortilla representa las heces buenas (el bolo alimenticio), con las cuales repara y alimenta a sus núcleos orales proyectados. En un sentido más primitivo es la expresión de sus contenidos aletargados, "conglomerados", con algo "muerto": el feo aspecto, pero con algo vivo: el buen sabor.

La estufa (cargas instintivas) desplazada desde la cama a la cocina, en un sentido nos denuncia su regresión transferencial desde sus fantasías genitales enfermas, cargadas pregenitalmente ("anoche me recordaba de usted", por ejemplo) hacia una estructura oral que es en ella más genuina. En otro sentido tan importante como el primero, el marido enfermo (yo en la transferencia) representaba una parte aletargada que está progresando desde lo prenatal "dormido", la cama, hacia lo oral, la cocina.

La cocina es así su aparato digestivo (a mi juicio, erotizado hepáticamente) en donde se preparan sus heces y sus propios alimentos.

No puede tomar conciencia de esta actividad reparatoria ("nunca me digas que sé hacer las cosas") por varios motivos, que son los mismos que interfieren sus primeros intentos en ese sentido.


Porque le da vergüenza (culpa) tanto su éxito como su fracaso. El éxito, porque representa la identificación con las imagos prohibidas (el incesto); por eso le digo: "Le da vergüenza y miedo sentirse orgullosa por las cosas que le salen bien:. Y el fracaso por cuanto representa quedar en deuda con sus imagos yoicas y objetales, como cuando me expresa: "Qué vergüenza. Sentí angustia de enfermarme después de un año de tratamiento".

Otro de los motivos que interfieren tanto la reparación como la toma de conciencia acerca de ella está en los elementos peligrosos contenidos en el núcleo aletargado (la tormenta). La identificación (gripe) con esos contenidos peligrosos, pero necesarios y valiosos para la reparación, se realiza entonces a expensas de un cierto grado de negación que permite tolerarla. Por eso cuando le expreso que la gripe y la tormenta son lo que está sucediendo entre ella y yo, adentro de ella, se aletarga, y luego tose para expulsar lo introyectado.

Además si ella tiene éxito, yo (el marido enfermo) la envidio (con su propia envidia proyectada). Por este motivo la tortilla debe tener feo aspecto, para evitar mi mirada envidiosa, pero como todo esto, en su inconciente, ya se ha cumplido, es mi "mal de ojo" el que "le ha estropeado la tortilla". Entonces le interpreto: "Ahora que yo la miro y nos ocupamos de las cosas de usted, hasta las cosas buenas aparecen feas".

Por último hay otro aspecto que a mi juicio merece destacarse, y está contenido en la pregunta: "¿... qué sentido tenía lo que me estaba ocurriendo?". Pienso que lo que le estaba ocurriendo es que se sentía "lanzada" hacia el "hacer" en lugar del "idear", por las interpretaciones y la integración lograda en el análisis, que le hacían conciente la dependencia contenida en su vínculo simbiótico. Al comienzo de la sesión que estamos considerando dijo:

P: Hoy tenía tantos deseos de faltar que no sé cómo pude venir. Creo que me ayudó mi marido, porque me engañó en parte. El está resfriado en cama, yo pasé una noche pésima, tenía dolor en los huesos, me dolía la cabeza, estaba como engripada y lo atendía a él. Cuando vi cómo llovía le dije: creo que corresponde no salir, si somos personas normales. Si te quedás en cama me quedo. El me dijo: no, perdí el médico el martes pasado... me dijo: me voy dentro de una hora... Llamá un remise, pero me parece que es mejor que vayas. Cuando me iba le dije: mirá pensalo bien... y me dijo recién entonces que se quedaba. Me sentí como el chico que lo engañan para que vaya al colegio.

Esto es lo que estaba sucediendo conmigo. Por la calidad y la fuerza de la identificación proyectiva podemos decir que se trataba de un vínculo simbiótico. Proyecta pues en mí la parte que "se queda en la cama", siente que yo no la acompaño o, más aún (siempre dentro de la simbiosis que amenaza romperse), que yo la "mando adelante".

Podemos pensar que represento, "cómodo" dentro de mi consultorio, su parte fetal cargada de contenidos ideales que no pueden realizarse, y por lo tanto aletargada. Y que ella siente ser la que tiene que luchar ahora (como antes yo, o sus hermanos) con el tiempo, el dinero, el "afuera material", los "deberes del colegio", para alimentarme como la "madre" placenta alimenta al feto. Entonces, tal fantasía de exigencia extrema (que correspondería a la expresión, en la transferencia, de la estructura protomelancólica de su mundo interno) la conduciría a la vivencia de "vacío", a través del sentimiento de ser "chupada", incrementando enormemente sus ansiedades paranoides más precoces.

Su actividad respiratoria se veía pues interferida por la culpa contenida en la identificación con las imagos potentes, por la envidia proyectada que la amenazaba taliónicamente y por las ansiedades paranoides precoces vinculadas a las fantasías de identificación con los contenidos ideales del núcleo aletargado, frente a los cuales el yo se siente "exigido más allá de sus posibilidades.

En las siguientes sesiones sus intentos reparatorios se van haciendo progresivamente cada vez más maníacos, más ideales. Por fin, el derrumbe de esta identificación maníaca (derrumbe que la enfrenta nuevamente con un período semejante a aquel en el cual comenzó el tratamiento nos permite ver cómo su sufrimiento se ha hecho "más psicológico", pues ahora la colitis ha sido reemplazada por dolor cólico intestinal (lo que además representaría un mayor grado de retención del objeto) y además aparece, junto al letargo, aburrimiento, mecanismo mediante el cual intenta controlar "en la mente" a sus perseguidores internos (Chiozza, L., 1963a).

Al comienzo de una sesión, en el momento en que se acuesta en el diván, yo siento un dolor cólico intestinal intenso, bastante insoportable, que me obliga a contener la respiración. Mi paciente se queda un minuto en silencio y comienza diciendo:

P: Recién pensaba que mi intestino me duele tanto, me molesta tanto, que recién... tengo la impresión como si hubiera comenzado el tratamiento..., recién... tengo la impresión como si hubiera borrado el año y comenzado otra vez. (Sigue un silencio en el cual se mueve inquieta.)

A: Algo la lleva a borrar el año que estuvo conmigo. (Silencio. Se mueve inquieta).

Pienso que la enferma me está expresando, a través de la reiteración de la palabra "recién", su angustia ante la percepción inconciente, preverbal, de mi contraidentificación proyectiva.

Haciéndome cargo, inconcientemente, de la angustia que mi paciente ha transferido sobre mí, en el contenido latente de mi interpretación me apresuré a asegurarle: "Vea: el progreso, al año, está. Algo (el culpable) la lleva a borrarlo". La sesión continúa:

P: Porque me siento mal. Me da tanta rabia sentirme mal que... antes así cómo me quejaba cuando me sentía mal, ahora me da vergüenza, me parece que estoy fallando en el tratamiento.

.......................................................

Mi marido está muy nervioso, nunca lo he visto así desde que lo conozco, me pasa la angustia a mí... Me dijo que tenía miedo de hacer las cosas mal... No estoy habituada a que se tome las cosas tan en serio (se refiere en lo manifiesto a un negocio planeado)... Verlo así... entonces me siento peor, siento tanta angustia que no puedo más.

A: Tiene miedo. Siente que hace las cosas mal, que me pasa la angustia a mí (mi dolor cólico del comienzo).

En este material nos muestra pues sus ansiedades depresivas ante su fracaso en la reparación, cuando dice tener vergüenza (culpa). Pero pronto esta angustia se transforma en miedo (persecución), porque en el tratamiento "las cosas" ocurren "en serio". Aun teniendo en cuenta mi predisposición a la identificación con los contenidos que me provocaron el cólico, creo que este cólico mío puede darnos un índice del monto de sus ansiedades en esta sesión. Así, poco más adelante expresa:

P: Anoche tuve pesadillas horribles, sueños raros, había ruidos, gente ajena... soñé... no sé quién era... no sé nada... que estaba sola en la cama sin mi marido, una sierra cortaba una mano de alguien que estaba a mi lado... Había un coche, alguien al lado que no sabía quién era. (Asocia este sueño con la película "La Faena"). Después, despierta, pensé en la cabeza de los animales que, sin piel, las parten y caen mitad para cada lado. (Cambia de posición en el diván y se acurruca de costado, casi en posición fetal).

A: Se siente despellejada, horriblemente dividida por las cosas que suceden aquí conmigo, que rechaza y desea. (Se queda en silencio, respirando profundamente).

A: ¿Se quedó dormida?

P: (Se sobresalta) No, Dr. (suspira y luego de un silencio breve) Ay, si pudiera hacer lo que me gustaría sería dormir, dejar de trabajar todos los días... tomar sol...

Ante el fracaso de sus mecanismos reparatorios queda pues expuesta a la acción terrorífica de sus contenidos más profundos disociados, vinculados a la repetición del incesto en la transferencia (el sueño y la mano cortada). Entonces aparece el letargo, se queda "dormida", como un intento defensivo. Pocos días más tarde la escuchamos decir:

P: Estoy pensando que desde que me analizo nunca tuve el carácter como estoy ahora, me siento abrumada, aburrida. Salgo del consultorio y salgo un poco más contenta, pero después, como a la hora, o dos horas, me empiezo a poner así como los chicos, indiferente, no sé lo que quiero. Cuando comencé el tratamiento tenía días de llorar, pero tenía mayor alivio, en cambio ahora llegué a un punto en donde directamente tengo luna, estoy malhumorada, no sé...

Esta luna, fastidio, aburrimiento, hastío, "mufa", malhumor, constituye un intento defensivo del yo frente a la identificación con imagos terroríficas ambivalentemente cargadas y contiene en su esencia el mecanismo letárgico descripto por Cesio (1960). Lo que deseo subrayar en este lugar es el hecho de que el aburrimiento aparece aquí sustituyendo alas somatizaciones y al mismo letargo, que, constituían formas "más corporales" y más "críticas" de reacción frente a la reintroyección temida. Durante la hora de sesión este aburrimiento desaparece, en parte, porque puede mantener depositado en mí el núcleo que contiene la persecución.

Resumen

Haciendo unas muy apretada síntesis de su evolución durante este primer año de tratamiento diremos que:

1) Paulatinamente puede irse identificando cada vez más con aquellos aspectos yoicos proyectados que corresponden en un nivel oral a la nenita Amparo "tragada" y despreciada. Entonces se va acercando a la posibilidad de recibir ayuda como una introyección oral gratificante.

2) Se movilizan contenidos correspondientes a su "depositación" simbiótica y a su 0"depositación" somática. Entonces aparecen el letargo y el aburrimiento, como síntomas correspondientes al yo. Equivalen a un mayor grado de conciencia de aquello aletargado, logrado porque ahora la introyección ha podido ser mejor tolerada.

3) Como resultado de los dos puntos anteriores aparecen tímidos intentos reparatorios que son interferidos: a) por la ansiedad paranoide precoz frente a la identificación con sus posibilidades latentes; b) por la culpa que le crea la identificación con las imagos potentes (capaces de reparar) (esta culpa queda asociada al incesto), y c) por su propia envidia ante estas imagos, esta envidia proyectada la ataca taliónicamente en cuanto se identifica con ellas.

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