EL CENTRO WEIZSAECKER DE CONSULTA MÉDICA
| Explicar
en qué consiste el Centro Weizsaecker de Consulta
Médica, cómo es la labor que en él se desarrolla, y
cómo se inscribe esa labor en el contexto de la
psicoterapia y de la medicina actuales, nos exige dedicar
algunas páginas al relato de sus circunstancias
históricas. Nuestro grupo se formó, hace ya más de treinta años, por el mismo tipo de inquietudes que me llevaron a publicar, en Octubre de 1963, el primero de mis libros: Psicoanálisis de los Trastornos Hepáticos, una obra que integrando el pensamiento expresado en la medicina antropológica de Weizsaecker, con la teoría freudiana de las zonas erógenas, ofrecía un nuevo apoyo a la idea de una relación específica entre determinados trastornos somáticos y las fantasías inconcientes que los sostenían. En 1984, en el prólogo a la tercera edición de ese libro, escribía: En unos años más, a juzgar por lo que vamos leyendo aquí y allá, proveniente de las fuentes más diversas, y por lo que ha ocurrido con el cáncer, el núcleo principal de las ideas de este libro formará parte del acervo común, pero hace veinte años, junto al entusiasmo de unos pocos, y la tolerante simpatía de otros más, produjeron en el resto antipatía, desconfianza y rechazo. Los efectos de tales sentimientos comprometieron duraderamente mi progreso en el establishment de la institución psicoanalítica, y hoy debo reconocer que si enfrenté tales amarguras fue más por inconciencia de sus alcances que por meditada valentía. Sin embargo, para ser justo conmigo, debo añadir que la aceptación que entonces buscaba me hubiera sido más fácil si me hubiera retractado públicamente de aquello que, una vez iniciado, ya no quise traicionar. Hoy sé lo que entonces sólo sospechaba, que las ideas aquí contenidas sobrevivieron en nuestro medio no sólo gracias a su aceptación, sino también por la arbitrariedad con que fueron rechazadas, y que, en la violencia e injusticia con que fueron combatidas, existía el implícito reconocimiento de su valor y la conciencia obscura de una incómoda cercanía a una nueva "verdad" que retornaba una y otra vez desde "los hechos". Si tan solo hubiese sido yo un extranjero en mi país, quizás hubiera sido más fácil para todos, pero ignoro si enfrentado con menores dificultades yo hubiera, tal vez, podido producir algo mejor. |
EL ESTUDIO PATOBIOGRÁFICO 1 Ya desde sus primeras experiencias con las pacientes histéricas, Freud descubrió que el procedimiento psicoanalítico no podía encaminarse hacia la obtención inmediata de una mejoría de los síntomas, y que la dirección del proceso debía quedar abandonada a lo inconciente. Citemos sus palabras: "... puedo asegurar que nunca tenemos que arrepentirnos de habernos decidido a confiar en nuestras propias afirmaciones teóricas y habernos forzado a no disputar a lo inconciente la dirección de la síntesis" (Tomo II, pág. 412). Bion se refería a este mismo "encuadre" de la tarea, afirmando que el psicoanalista, durante su trabajo, debía librase de la memoria y el deseo. Hay algo, sin embargo, que debe quedarnos claro: que el analista trabaje sin tener presente su objetivo, no significa que el tratamiento carezca de una meta. Esa meta, que durante los primeros años consistía en la desaparición de los síntomas, se fue transformando, poco a poco, en el logro de una modificación en el carácter. Este cambio en los fines que perseguía el proceso, trajo consigo el hecho de que el tratamiento, que en un comienzo se substanciaba en meses, se prolongara luego durante varios años. Durante ese tiempo, en un desarrollo que podríamos llamar "longitudinal", el proceso progresa de temática en temática, sin un fin inmediato que sea premeditado. |
Gracias a los conflictos con las entonces "autoridades oficiales" de la Asociación Psicoanalítica Argentina, en el año 1967 fundamos, junto con otros colegas aquejados de sinsabores análogos, el CIMP (Centro de Investigación en Medicina Psicosomática), presidido por Fidias Cesio, que fue una de los principales maestros en la formación psicoanalítica de la casi totalidad de los miembros del grupo fundador. Ese grupo fundador del CIMP, constituido por unas veinte personas, se formó con Sergio Aizenberg, con Alberto Chab, con Gilda S. de Foks, con Julio Granel, conmigo, y también con quienes integraban los grupos de estudio que nosotros habíamos formado en los años anteriores.
| El
CIMP era una institución, sostenida por sus propios
socios, que se proponía reunir a psicoanalistas,
médicos, y estudiantes de ambas disciplinas, interesados
en comprender e investigar a la enfermedad que se
manifiesta en una alteración corporal, como un producto
que constituye, también, una manifestación anímica. Formamos pronto un grupo muy numeroso, aunado, en principio, en torno a los postulados del psicoanálisis tal como emergían de la obra de Freud. Entre los psicoanalistas no sólo nos distinguíamos por nuestra orientación "psicosomática", sino también por nuestro interés en la contratransferencia, el psiquismo fetal, y el letargo. Cesio había planteado que el letargo, una forma particular de somnolencia, era la manera constante en que lo latente hace su primera aparición en la conciencia. Realizamos, desde entonces, una intensa tarea llena de entusiasmo. Una tarea dentro de la cual la actividad intelectual se acompañó siempre de la curiosidad y el júbilo que caracterizan a los trabajos que se ejecutan con el placer que emana de la creatividad. Constituimos un instituto de enseñanza, reuniones semanales para la discusión de trabajos, jornadas científicas anuales, conferencias, mesas redondas, grupos de investigación. Fundamos la revista EIDÓN y editamos el libro Un Estudio del Hombre que Padece, en los cuales exponíamos lo esencial de nuestra labor. Dedicamos también innumerables horas a la organización y administración de los recursos, materiales y humanos, que la tarea demandaba, y otras tantas a la elaboración y superación de los conflictos y de los sinsabores que surgen cuando la convivencia es estrecha y son intensos los afectos que se ponen en la empresa. En 1972 Victor Laborde, Enrique Obstfeld y Jorge Pantolini, integrantes del grupo primitivo, y posteriormente del grupo fundador del CIMP, me acompañaron en la fundación del Centro Weizsaecker de Consulta Médica, que agregaba, a la tarea realizada en el CIMP, la asistencia de enfermos. A ellos se agregó Pedro Cariati, nuestro primer médico clínico, que había sido uno de mis más queridos amigos durante los años de trabajo en el Hospital Municipal Cosme Argerich. Fue una decisión difícil. No tanto porque tuvimos que asumir, los cuatro primeros, el compromiso de sostener económicamente al Centro, con nuestros recursos personales, durante todo el tiempo que fuera necesario, sino porque la idea misma de ejercer una medicina integral en la cual participara siempre el psicoanálisis, en cada acto médico y en cada pensamiento acerca del enfermo, le parecía impracticable a todo el mundo, incluyendo a los colegas de nuestro CIMP, algunos de los cuales, entre ellos su propio presidente, manifestaban, frente al Centro Weizsaecker, sentimientos ambivalentes que trascendían el campo estrictamente científico impregnándolo con los afectos emanados de la convivencia. |
2 Sin embargo el psicoanalista, en el
desempeño de su tarea clínica, se encuentra algunas
veces con problemas específicos que es necesario
resolver. No siempre es posible disponer de un encuadre
tan "ideal", para el trabajo psicoanalítico,
como el que Bion describe refiriéndose a la atención
del paciente psicótico. En ese encuadre, para poder
trabajar "libre" del deseo de curar, el
analista renuncia explícitamente, ante la sociedad, la
familia, y el paciente mismo, a toda responsabilidad por
el cuidado del enfermo. Entre las situaciones que es
necesario resolver, se presenta muchas veces el caso
planteado por la emergencia de un enfermedad somática de
cierta gravedad. El psicoanalista sabe que tanto la
enfermedad somática, como su evolución y su desenlace
final, no son independientes de las vicisitudes de la
emoción inconciente. No puede resignarse a
"abandonar" el destino del enfermo que lo
consulta, o que está tratando desde hace varios años,
confiando en el único recurso del tratamiento
"físico", pero tampoco puede confiar en que un
tratamiento psicoanalítico "longitudinal"
llegue a tiempo para proteger al enfermo de una amenaza
grave. El problema principal que la enfermedad somática plantea al psicoanálisis se establece alrededor de esa dificultad. Hace ya veintiséis años, planeamos un encuadre, y un procedimiento psicoanalítico, que llamamos "Estudio Patobiográfico". Con este método estudiamos, durante ese tiempo, más de 2000 pacientes. Su finalidad específica consiste en incluir, en el tratamiento del enfermo, aquello que el psicoanálisis puede hacer si se propone, como meta inmediata, actuar sobre la enfermedad somática en el "tiempo corto" que marca la necesidad. De este modo el psicoanálisis "longitudinal" puede mantenerse libre de la responsabilidad, y del deseo, de cuidar el destino de una complicación somática. |
Por un lado consideraban que nuestra tarea era una avanzada del psicoanálisis en un campo insuficientemente explorado, por el otro no perdían ocasión de señalar que ejercitábamos un procedimiento que no debía ser considerado psicoanálisis. Pantolini se retiró pocos meses más tarde, cuando alquilamos el primer local en el cual se estableció nuestra sede.
En
Marzo de 1976, seis meses después de haber asumido la
compra de una sede propia, sufrimos una pérdida
irreparable, murió Victor Laborde, entrañable amigo y
uno de los pilares fundamentales de nuestro grupo. Era un
hombre inteligente y sensible, muy querido por todos, ya
que unía a su capacidad psicoanalítica la natural
disposición a interesarse genuinamente en los problemas
y las dificultades de quienes le rodeaban. Nos
acompañaban entonces un número siempre creciente de
colegas entusiastas, pero la responsabilidad principal
por la continuación de la obra pesaba ahora sobre los
hombros de Obstfeld y sobre los míos.
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3 Podemos decir que el Estudio
Patobiográfico es un procedimiento
"transversal", no sólo porque se orienta hacia
un fin premeditado e inmediato, que consiste en influir
sobre el curso de una enfermedad somática, sino porque
lo hace mediante el esfuerzo conjunto de un equipo,
concentrado en contemplar ese particular momento de la
vida de un paciente. En el Estudio Patobiográfico, "el material" que será objeto de la interpretación psicoanalítica, se constituye, fundamentalmente, a partir de cuatro fuentes: a) Un interrogatorio acerca de la enfermedad actual y de los recuerdos, deseos y circunstancias que conforman una biografía esquemática. Se basa en un cuestionario detallado, y se realiza durante tres o cuatro entrevistas de dos horas cada una. Además el enfermo debe redactar un cuento corto, relatar uno de sus sueños y narrar un filme cinematográfico, y una novela, libremente elegidos. b) Un diagnóstico clínico de su estado físico general y del estado actual de la enfermedad por la cual consulta. c) Algunas fotografías del enfermo en los distintos períodos de su vida, y de los seres que considera más significativos. d) La observación del paciente, y del vínculo que establece con el equipo que realiza el estudio, durante las entrevistas. |
Para ese entonces la actividad del Centro Weizsaecker despertaba el interés creciente de un grupo de miembros del CIMP que, además de ser mayoritario, era el más activo. Cesio comenzó a expresar públicamente que ya no se sentía el representante natural de la ideología que predominaba en la Institución. Por su iniciativa, el Centro de Investigación en Medicina Psicosomática cambió su nombre por el de Centro de Investigación en Psicoanálisis y Medicina Psicosomática, aunque mantuvo las siglas (CIMP) con las cuales se lo conocía. Chab inauguró una clínica destinada a la atención de pacientes psicosomáticos que cerraría pocos años después.
| A
pesar de todo, el malestar en el interior del CIMP
crecía. Mientras tanto los vientos habían cambiado en
la Asociación Psicoanalítica Argentina, de cuyas
actividades, a fuerza de ser generalmente excluidos, no
participábamos tanto como antes, aunque conservamos
siempre nuestro carácter de miembros y nuestra función
didáctica. Cuando los perseguidos llegamos a ser más
numerosos que los perseguidores, muchos terminaron, a
pesar de sus discrepancias en el terreno de las ideas
psicoanalíticas, por unirse con un objetivo común,
asumir la dirección de la Asociación. Cesio renunció entonces a la presidencia del CIMP, y muy poco después a su carácter de miembro. Chab, Foks y Granel lo acompañaron en su retorno activo a la Asociación Psicoanalítica. Junto con ellos renunciaron al CIMP más de un tercio de sus miembros, que por ese entonces, eran casi cuatrocientos. Sergio Aizenberg se quedó con nosotros. Y así, de pronto, a mediados de 1976, nos encontramos con la necesidad y la responsabilidad de organizar y administrar dos instituciones, el Centro Weizsaecker y el CIMP. Quienes compartieron conmigo la mayor parte de esa responsabilidad, fueron Sergio Aizenberg, Carlos Bahamonde, Alejandro Fonzi, Ricardo Grus, Ada D. de Rosmaryn, Juan Carlos Scapusio y, naturalmente, Enrique Obstfeld. Los años que siguieron fueron duros, porque tuvimos que luchar contra las resistencias del consenso psicoanalítico imperante, al cual se sumaban ahora nuestros antiguos compañeros, y contra los conflictos generados en el interior del grupo, que condujeron pronto a nuevas deserciones. En los primeros años de la década del 80 se separaron, en distintas circunstancias, y en distintas ocasiones, Rosmaryn y Bahamonde, acompañados, cada uno de ellos, por una decena de colegas. |
5 Una vez interpretado el material del
estudio, podemos encontrar, en las palabras del paciente,
algunos puntos de coincidencia entre el contenido de
nuestra interpretación y sus apreciaciones. En las
entrevistas finales, cuando debemos comunicar al paciente
lo que hemos pensado, partir de esos puntos suele
ayudarnos a realizar la tarea. La comunicación realizada en las entrevistas finales se dirige hacia dos fines que son distintos y coincidentes. Una orientación terapéutica en cuyos criterios interviene lo que el psicoanálisis puede ofrecer, y un esclarecimiento acerca de la relación inconciente que existe entre su enfermedad y el drama que se encuentra en su historia. La comunicación verbal que se utiliza en las entrevistas finales siempre se prepara por escrito, para uso del médico, y no para entregarla al paciente. Se procura evitar de este modo que el enfermo, en una posterior lectura, confunda la intervención terapéutica con el significado de las palabras escritas, cuando en realidad consiste en el sentido que adquieren en el contexto de la entrevista entera. |
Pronto se hizo evidente que, a pesar de que en conjunto, éramos más de un centenar, éramos demasiado pocos para administrar y sostener ambas instituciones, de modo que decidimos disolver el CIMP y ejercer todas nuestras actividades en el Centro Weizsaecker. Pocos años después de haber cerrado el CIMP falleció Scapusio, y a fines de la década del 80 Fonzi se alejó del grupo.
| 6 Una vez reunido y procesado el
material, cuya parte biográfica ocupa unas treinta o
cuarenta páginas escritas, deberá ser estudiado por
más de un psicoanalista a los fines de recorrer el
procedimiento que describiré, esquemáticamente, en
pasos sucesivos. 1- Debemos identificar una temática, típica y universal, que pueda otorgar "unidad" a la biografía del paciente. Una temática que, tal como puede ser contemplada desde el momento actual, configure el punto nodal alrededor del cual gira su vida. En el desarrollo de ese "argumento", deberemos ubicar los distintos personajes que conforman el drama que ha hecho crisis, y pensar en cada uno de ellos como versión actual de los personajes de su infancia. 2- Debemos ubicar el "mapa" que el enfermo utiliza para recorrer el territorio de su vida, e identificar el "estilo", adquirido en la infancia, con el cual lo ha trazado. Uno y otro codeterminan el significado de su historia, y, si vamos a intentar la tarea de re-significar esa historia, necesitamos cuestionarlos. 3- Sabemos que la enfermedad actual encubre, frente a la conciencia del enfermo, una parte de la historia que es su drama, y también que expresa simbólicamente una determinada "posición" frente a ese drama. Recurriendo a lo que conocemos, acerca de las fantasías inconcientes específicas de los trastornos somáticos que el paciente padece, debemos tratar de comprender, dentro del drama nodal que ha entrado en crisis, cuál es "la parte" que el trastorno "habla". 4- El enfermo dispone de una historia conciente. Esa historia presenta lagunas y distorsiones de su significado que marcan los puntos en los cuales su drama original, para él insoportable, se le ha vuelto inconciente. La enfermedad actual no sólo es el relato, cifrado y simbólico, del significado omitido. Es también un acto, igualmente simbólico, que "corrige" mágicamente esa historia. Debemos, pues, comunicarle aquello que, acerca de su historia "completa", hemos comprendido. Pero necesitamos que nuestra interpretación del drama permanezca en la conciencia del enfermo acompañada de su auténtico afecto y, para lograrlo, nos hace falta comprender los motivos por los cuales no puede soportar esa parte de su historia. 5- Sabemos que la enfermedad actual es la mejor solución que el enfermo ha logrado, frente a su imposibilidad de integrar en la conciencia significaciones que son contradictorias. Debemos, pues, re-significar la historia del paciente, hasta el punto en que la contradicción de significados, incluida en una unidad de sentido más amplia, que los trasciende, se experimente como un malentendido (malentendido que puede ser interpretado como el producto de un mapa fragmentario). En ese punto desaparece la necesidad que sostenía a la enfermedad del cuerpo. En los casos en que esto no es posible, porque la re-significación no avanza hasta ese punto, y el enfermo permanece en su necesidad de mantener oculto el significado omitido, la interpretación que desenmascara el sentido de la enfermedad lo obliga a cambiar de trastorno. Existe, entre los dos extremos, toda una gama de resultados intermedios. |
Esos años, tan llenos de penuria y de conflictos, no carecieron sin embargo de gratificaciones. Tanto la asistencia de los enfermos, como las tareas de investigación, recompensaron ampliamente nuestros esfuerzos y vivimos, además, durante todo ese período, en una atmósfera dentro de la cual el entusiasmo generado en el trabajo era constantemente compartido.
| En
1990, y luego de una cantidad de avatares administrativos
y económicos, y de haber constituido FEPSEO, (Fundación
para el Estudio Psicosomático del Enfermo Orgánico)
pudimos, por fin, construir una sede adecuada para el
ejercicio pleno de todas nuestras actividades en el
Centro Weizsaecker. Pocos días después de la
inauguración de nuestra nueva sede, moría,
repentinamente, Sergio Aizenberg, quien durante tantos
años nos enriqueció con su inteligencia, con su
profunda formación psicoanalítica, con su infatigable
capacidad de trabajo, y con su amistad, su cariño y su
bonhomía. El relato de los distintos acontecimientos que jalonaron la historia de la constitución del Centro Weizsaecker nos obligó a mencionar, en un plano de igualdad, nombres de personas cuya gravitación, inevitablemente, fue distinta. En los treinta años transcurridos compartieron nuestra actividad no menos de ochocientos colegas, algunos durante un tiempo corto, otros durante muchos años. Es imposible ahora hacer justicia ni siquiera a la participación de los más importantes. En primer lugar porque, no pudiendo mencionarlos a todos, es extremadamente difícil encontrar el límite en el cual detenerse, y en segundo lugar porque, aún entre aquellos que por distintos motivos se han separado de nuestro grupo, algunos han contribuido de una manera muy significativa al desarrollo de nuestra tarea, y es igualmente imposible dedicar un párrafo por separado a cada uno de ellos. En nuestras publicaciones podrá encontrarse, hasta cierto punto, el peso que han tenido en la continuidad de nuestra obra. |
7 Quien posea cierta experiencia en el campo de la psicoterapia no dejará de percibir que la tarea resumida en estos cinco puntos esta erizada de dificultades, y se preguntará si es, en verdad, posible realizarla con éxito en el tiempo breve que la ocasión requiere. Para averiguar si eso es posible, y para atestiguar que sí lo es, tenemos dos recursos. El primero, fundamental, proviene de la experiencia clínica. Se trata de hacer Estudios Patobiográficos cumpliendo con las reglas del "buen arte", y ver lo que sucede. El segundo, más apropiado para su discusión intelectual, proviene de comprender lo que sucede. Las apariencias inducen a creer que hay muy poca "palanca de cambio" en un procedimiento breve que, en este caso, debe luchar contra una resistencia intensa que mantiene muy lejos de la conciencia el significado interpretado. Sin embargo hemos de tener en cuenta otros factores que, a primera vista, pasan desapercibidos. |
En los últimos treintiun años realizamos treintiuna jornadas anuales de intercambio científico, en cada una de las cuales se ha presentado, en promedio, unos treinta trabajos; cuatro Encuentros Argentino-Brasileños de Medicina Psicosomática, dos en Buenos Aires y dos en San Pablo; un Encuentro Latinoamericano en Buenos Aires, al cual concurrieron distinguidos colegas de Europa y EE.UU. de Norteamérica; un Encuentro Italo-Argentino, que se realizó en Roma en 1978; un Encuentro Rioplatense dedicado al tema "La interpretación psicoanalítica de los trastornos orgánicos" que se realizó en Montevideo en 1992. En 1994 contribuimos a organizar el Primer Diálogo Psicoanalítico Interinstitucional sobre Psicosomática "El Múltiple interés de la Psicosomática", realizado en Buenos Aires, en el cual participaron casi un centenar de miembros de nuestra institución. En 1997 realizamos el primer Encuentro Internacional sobre El Drama en el Alma y la Enfermedad en el Cuerpo con la participación de las "filiales" que trabajan con nuestros métodos de asistencia y de investigación. Entre Agosto del 97 y Junio del 98 realizamos seis jornadas sobre el tema: El Significado Específico de los Distintos Trastornos Orgánicos dedicadas a intercambiar ideas, reflexiones y experiencias acerca de las investigaciones realizadas que abarcan veinticuatro áreas particulares delimitadas por el territorio que ocupa una enfermedad o un trastorno fisiopatológico. En Noviembre de 1998 realizamos una jornada dedicada al tema El Arte de Psicoanalizar.
Recibimos también la visita de numerosos colegas del extranjero y del interior de nuestro país, algunos de los cuales permanecieron un tiempo prolongado para asistir al conjunto entero de nuestras actividades y realizamos conferencias y seminarios en Roma, Perugia, Florencia, Milán, Bologna, Torino, Fano, Madrid, Boston, New York, Río de Janeiro, San Pablo, Porto alegre, Santiago de Chile, Montevideo, Córdoba, Rosario de Santa Fe, Mendoza, Posadas, Río Cuarto, San Luis y Comodoro Rivadavia. También viajamos, invitados a conocer otros Institutos, a París, Friburgo, Heidelberg, Basilea, Amsterdam, Tokio y Fukuoka.
| La
familia de Adriana Terni, una de las alumnas de nuestro
grupo que falleció en 1980, poco antes de graduarse,
instituyó un premio, para perpetuar su memoria, que
debía entregarse con la periodicidad de uno o dos años,
al mejor trabajo científico inédito que, sobre el tema
que es objeto de nuestros afanes, se presentara a
concurso. Fui designado custodio de ese premio y en los
años transcurridos constituyeron el jurado colegas
distinguidos en el ámbito internacional por su
trayectoria en el campo del psicoanálisis. A partir de
1997 el premio Terni pasó a ser otorgado al mejor
trabajo presentado en nuestra jornada anual de
intercambio científico. Una parte de nuestro grupo se hizo cargo, durante ocho años, de la Cátedra de Psicofisiología de la Facultad de Psicología de la Universidad del Salvador, de la cual fui profesor titular. Publicamos dieciséis números de la Revista EIDÓN, destinada a exponer los resultados de nuestras investigaciones. Luego de los dos primeros libros, ya mencionados, publicamos también Ideas para una Concepción Psicoanalítica del Cáncer; y Cuerpo, Afecto y Lenguaje; editados también en Italia. Trama y Figura del Enfermar y del Psicoanalizar; Psicoanálisis, Presente y Futuro; ¿Por qué enfermamos? (editado también en Italia y Brasil); Los afectos ocultos en Psoriasis, Asma, Trastornos Respiratorios, Várices, Diabetes, Trastornos Óseos, Cefaleas y Accidentes Cerebrovasculares (editado también en Brasil); Los sentimientos ocultos en Hipertensión Esencial, Trastornos Renales, Litiasis Urinaria, Hipertrofia de Próstata, Várices Hemorroidales, Esclerosis, Enfermedades por Autoinmunidad; Verso una teoria dellarte psicoanalitica (editado en Italia); y también Diálogo Psicoanalítico sobre Psicosomática, que contiene la discusión sostenida con André Green acerca del concepto freudiano de Organsprache, en el Seminario que la revista Quaderni di Psicoterapia Infantile, organizó en Roma, con ese fin, en 1989. En 1996 In Context editó un CD ROM que contiene todos mis escritos publicados hasta Agosto de ese año, recopilados y ordenados por Eduardo Dayen. Durante los años 1997 y 1998 Alianza Editorial emprendió la tarea de publicar toda la obra en un formato uniforme, integrando nuevas publicaciones con la reedición de algunos libros que se han agotado. Han aparecido ya diez tomos, cuyos títulos figuran en la última parte de este libro. En los últimos meses de 1998 Psychosocial Press, perteneciente a International Universities Press, editó en Nueva York la versión inglesa de ¿Por qué enfermamos? y de Los afectos ocultos. La Fundación publicó además, un Indice Bibliográfico de mi obra completa hasta junio de 1998, realizado por Eduardo Dayen. El método que utilizamos en el Centro Weizsaecker para atender a los pacientes es un procedimiento que llamamos Estudio Patobiográfico. Permite ejercer una terapia ( y una orientación "diagnóstica" y "pronóstica" ) que reúne las condiciones de ser, a la vez, "profunda" y "breve", y ofrece un riquísimo material para la investigación, que guardamos en nuestros archivos. En los años transcurridos desde su fundación, en 1972, se realizaron en nuestro Centro más de dos mil patobiografías. A ellas debemos agregar las que se realizan en los grupos que trabajan con la misma metodología y que visitamos periódicamente para contribuir a su formación. El grupo de Perugia, (Istituto di Ricerca Psicosomatica-Psicoanalitica Arminda Aberastury) que dirigen Carlo Brutti y Rita Parlani, funciona desde hace más de diez años, el grupo de Roma que funciona en la Cátedra de Pediatría del Servicio de Oncología Pediátrica del Hospital Policlínico de Roma, que dirige Manuel Castello y el de Montevideo, (Centro Médico Psicoanalítico ,CEMEPSI) que dirige Gladys Tato, desde hace más de cuatro. Recientemente en Río Cuarto, Pascual Bianconi y Silvia B. de Bianconi, han constituido una nueva "filial" (Centro de Estudio y Asistencia Psicoanalítica, CEAP). |
8 1- El interrogatorio
biográfico que llamamos "anamnesis" es un
acontecimiento muy particular: configura una ocasión
radicalmente insólita en la vida de cualquier persona.
Cuando se reúnen en una sola historia los distintos
significados concientes que pueblan nuestra vida de
recuerdos y deseos, el conjunto adquiere una coherencia
que se manifiesta como emergencia de un significado
nuevo. Sentarse a escribir, de "motu propio",
sin la presencia de un interlocutor calificado, las
respuestas a un cuestionario patobiográfico, es casi tan
difícil como realizar el autoanálisis de un sueño. 2- El hecho de que más de un psicoanalista examine el mismo material, y discuta, durante varias horas, con uno o más colegas, desde su particular manera de interpretar los hechos, acerca de sus significados, permite un grado de elaboración mayor del que, habitualmente, puede alcanzarse, en un tiempo equivalente, en el psicoanálisis "longitudinal". 3- Durante la realización del estudio, que demanda muchas horas de reflexión, elaboración y discusión, los miembros que integran el equipo se impregnan profundamente de las múltiples circunstancias que integran la significación de la historia del paciente, y esta impregnación, que compromete siempre sus propios afectos, otorga la convicción necesaria para que su interpretación sea auténtica. En las dos entrevistas finales, utilizadas para comunicar el resultado del estudio, que poseen el carácter de una intervención terapéutica, el enfermo percibe siempre la autenticidad del médico, que deriva de haber adquirido un conocimiento "vivencial" de su historia. Esta percepción del paciente, que no puede obtenerse mediante algún tipo de artificio, influye profundamente en la confianza que puede otorgarle a la interpretación propuesta. 4- El hecho de que dos médicos distintos, con el intervalo de una semana, realicen las dos entrevistas finales, facilita la reelaboración del tema. No sólo porque aporta dos maneras distintas de hablar de lo mismo, sino también porque, al desprender la interpretación de la figura de una determinada persona, para referirla a un equipo, le otorga el valor de un consenso. 5- El hecho de que la comunicación verbal, durante las entrevistas finales, se exprese en el lenguaje que se utiliza en la vida, y omita deliberadamente los términos que provienen de nuestra teoría, produce en el ánimo de quien las escucha fuera del contexto en el que fueron dichas, la impresión de algo inocuo, pero en la oportunidad para la cual fueron pensadas suelen ser más eficaces, y comprometen mayores afectos que las interpretaciones que, apelando continuamente a nuestra inteligencia, satisfacen mejor a nuestro intelecto. |
| 9 En
síntesis: 1- El psicoanálisis, tanto en su forma de proceso prolongado y "longitudinal", como en la forma "transversal" de una intervención breve y dirigida hacia un fin inmediato, es un procedimiento cuyo efecto terapéutico, en ambos casos, puede ser comprendido con una misma teoría. 2- La meta del procedimiento psicoanalítico es obtener un cambio en la significación de una historia. Este cambio, que equivale a una re-significación de los "hechos", sólo puede consolidarse como transformación irreversible, como cambio en el estado de una estructura, en la medida en que la sustitución del significado arrastra consigo una magnitud de afecto suficiente para otorgarle significancia. 3- El punto de apoyo privilegiado, en el procedimiento que se dirige a obtener una experiencia emocional mutativa, lo encontramos en la existencia, ubicua, de la transferencia. El instrumento que utiliza ese apoyo es un lenguaje que, cuando es eficaz, constituye el "lenguaje del cambio". |
Trabajaron en nuestro Centro, en la realización de Estudios Patobiográficos, y formando parte del cuerpo médico regular en distintas épocas, colegas dedicados a distintas especialidades. En clínica médica, además de Pedro Cariati, Juan José Sainz, Alfredo Ristori, Marcelo Torino, Jorge Lantos y Fernando Caminada. En cardiología, Bernardo Rutinsky, Héctor Moguilevsky, Daniel Tortora y Ramón Javier Arosarena. En neurología, Jaime Melzenkier, Horacio Breyter, Victor Garber, Hugo Durán y Héctor Weisburg. En Endocrinología, Victor Sporn, Hugo Niepomniszcze y Susana Leiderman. En oftalmología, Carlos Argento. En dermatología, Efraín Bushbaum. En pediatría, José Eskenazzi, Julio Cukier e Inés Lugano. En ortopedia y traumatología, Carlos Dios, Carlos Bisio y Luciano Poitevín. En Ginecología, Carlos Gurrucharry, Carlos Guelerman y Héctor Nemirovsky. En obstetricia, Osvaldo Parada, Blanca Overbaj y Héctor Nemirovsky. En otorrinolaringología, Alejo Biolcati y Jorge Schejtman. En psiquiatría, Elisa B. Herrera y Juan Repetto. En Urología, Jorge Golschmith y Luis Davidzon. En odontología, Joaquín Orlando y Francisco Di Cugno.
En Noviembre de 1996 decidimos racionalizar la estructura de nuestra organización científica dividiéndola en dos instituciones que continuarían funcionando en las instalaciones pertenecientes a la sociedad anónima, ya existente, que integrábamos Enrique Obstfeld y yo. Una de estas instituciones, la Fundación para el estudio psicosomático del enfermo orgánico (FEPSEO), lleva actualmente el nombre Fundación Luis Chiozza y a ella pertenece el Instituto de Docencia e Investigación que reúne las tareas de intercambio científico, docencia e investigación, y agrupa al conjunto de nuestros miembros, asociados y concurrentes, la otra el Centro Weizsaecker, se dedica exclusivamente a la asistencia médica que se realiza mediante el Estudio Patobiográfico; a ella pertenecen únicamente los miembros de la Fundación que colaboran con esa función.
Nuestra labor se sostiene, desde el punto de vista económico, con el ingreso obtenido por los Estudios Patobiográficos, los cursos de capacitación para médicos y psicólogos, el aporte de unos cien miembros concurrentes que abonan una cuota mensual moderada, y el aporte de treinta miembros asociados cuya cuota mensual, más importante, contribuye a solventar los gastos de una institución como la nuestra, que reinvierte permanentemente sus ingresos en seminarios de formación, publicaciones, jornadas, encuentros internacionales e investigación. Sólo pueden acceder a la categoría de miembros asociados los miembros concurrentes que trabajan en alguna de las cinco tareas principales: la asistencia (que se realiza mediante los Estudios Patobiográficos), los ateneos de discusión clínica, la investigación, la docencia, y la presentación de trabajos en las reuniones de intercambio científico. De acuerdo con el número de tareas realizadas, que se renuevan anualmente, los asociados ocupan las categorías de plenos, mayores y menores. Enrique Obstfeld y yo ocupamos la categoría de asociados honorarios.
Actualmente son miembros asociados al Instituto de Docencia e Investigación, Silvana de Aizenberg, María Estela Bruzzón, María Zulema Areu Crespo, Oscar Baldino, Luis Barbero, Pascual Bianconi, Silvia de Bianconi, Domingo Boari, Dorrit Busch, Liliana Casali, Luis Chiozza, Gustavo Chiozza, Ana María de Corniglio, Horacio Corniglio, Eduardo Dayen, Diana Frascino, Mirta Funosas, Ana María García, Cristina Griffa, Susana Grinspon, Ricardo Grus, Gladys Lacher, Elsa Lanfri, Catalina Nagy, Enrique Obstfeld, Mirta Obstfeld, José María Pinto, Mary de Pinto, Juan Repetto, Roberto Salzman, Gloria de Schejman e Hilda Schupack.
Hace ya más de diez años organizamos, en el Centro Weizsaecker, el Departamento de Investigación, que incluyó, en ese momento, casi a la totalidad de los miembros asociados y que, actualmente, pasó a formar parte del Instituto de Docencia e Investigación de la Fundación. Uno de los propósitos principales consistía en evitar que nuestros miembros publicaran, fuera del ámbito de nuestra Institución, conclusiones prematuras acerca de una tarea que realizábamos de manera conjunta. Constituimos, desde entonces, distintos grupos, que superviso periódicamente con la ayuda de Gustavo Chiozza y Eduardo Dayen, que funcionan como directores de investigación. Cada grupo se encarga de una investigación específica, y son reprogramados, con distintos integrantes, cada vez que la investigación finaliza. El resultado de esa tarea se publicó en los libros Los afectos ocultos, La transformación del afecto en enfermedad y Del afecto a la afección. Actualmente funcionan cuatro grupos, que investigan en los siguientes temas: la gripe, la enfermedad de Parkinson, las micosis y el lupus eritematoso sistémico.
Las actividades docentes de nuestro Centro se organizaron, en forma metódica, en un instituto que denominamos Instituto de Psicoanálisis Metahistórico Sigmund Freud. La palabra "metahistórico", que incluimos en la denominación a partir de 1988, se refiere a un enfoque epistemológico, implícito en la obra de Freud, que completa el enfoque metapsicológico y que alude a un metanivel, con respecto a la historia, semejante al que posee el metalenguaje con respecto al lenguaje. Hoy forma parte del Instituto de Docencia e Investigación de la Fundación, lo dirige Enrique Obstfeld, y allí concurren actualmente unos cuarenta alumnos.
Funciona en dos ciclos. El primer ciclo, abierto a los miembros concurrentes que aprueban una entrevista de admisión, contiene dos tipos de materias, las de teoría de la técnica, que forman parte del nivel denominado "formación", y que quedan reservadas para los alumnos que se psicoanalizan no menos de tres veces por semana con un psicoanalista reconocido por el Instituto, y las "teóricas", que pertenecen al nivel denominado "introducción". El sistema permite que cada alumno elija cuáles y cuántas materias desea cursar, y el Instituto determina los puntajes asignados a cada materia, cuáles son imprescindibles para egresar de cada uno de los niveles y cuáles son las materias "correlativas" que no pueden cursarse sin haber cursado otras previas. El sistema es "libre" también para los profesores, ya que cada uno de los miembros asociados del Instituto propone, si lo desea, su cátedra y su propio programa, y el seminario se dicta si reúne un número mínimo de alumnos. El Instituto, por su parte, se ocupa, designando algunos profesores, de que los alumnos no carezcan de la oportunidad de cursar las materias imprescindibles.
El segundo ciclo, en el cual sólo pueden inscribirse los miembros asociados de la Fundación, se inicia cuando se reúne un número mínimo de alumnos, tiene una duración de tres años y se realiza con una frecuencia de tres clases semanales. Constituye una "especialización" en psicoanálisis en la cual se estudia, cronológicamente, la obra "completa" de Freud, y también los aportes de las escuelas americana, argentina francesa e inglesa. Funciona a la manera de grupos de estudio coordinados por un colega de mayor experiencia o especialmente idóneo en la materia tratada. y en los años transcurridos se contrató muchas veces, para esa función, a colegas de otras instituciones.
Los alumnos del primer ciclo, a partir del haber aprobado las materias necesarias, y una cantidad de puntos equivalentes a lo que sería el segundo año del nivel denominado formación, disponen de la posibilidad de entrevistar pacientes en la sede de nuestro Instituto, en el Departamento denominado Consultorio Escuela de Psicoterapia Psicoanalítica, que también dirige Enrique Obstfeld, donde reciben, además, una supervisión gratuita de esas entrevistas Allí se realizan, además, ateneos semanales de supervisión colectiva. Los pacientes son luego derivados a los alumnos que estén en condiciones de asumir su tratamiento, para ser atendidos en sus consultorios particulares independientemente de toda intervención del Consultorio Escuela. En los seis años y medio transcurridos desde su inauguración, el Consultorio Escuela ha entrevistado 790 pacientes, al 70% de los cuales se le ha indicado una psicoterapia psicoanalítica que 349 iniciaron.
Además de las actividades docentes del Instituto organizamos otras que fueron el producto de nuestra respuesta a las solicitaciones y las necesidades del entorno. Una de las actividades más sostenidas fue un curso intensivo de introducción a la interpretación psicoanalítica de las enfermedades orgánicas, destinado a las personas que residen en el interior de nuestro país, o en países limítrofes, que consiste en ocho horas de clases teóricas y workshops en una reunión mensual y consta de un primer y segundo año. Han egresado ya de ese curso numerosos alumnos, y algunos de ellos han continuado su formación en clases quincenales dictadas durante cuatro horas en grupos más reducidos. Organizamos también un curso de medicina para psicólogos, dividido en tres módulos semestrales, dictado por médicos reconocidos por su idoneidad en sus respectivos campos, la mayoría de ellos profesores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. También se dictó un curso anual de introducción a la interpretación psicoanalítica de los trastornos orgánicos, para médicos y psicólogos, en clases de dos horas de duración con una periodicidad semanal.
Desde Enero de 1998 funciona una página Web de la Fundación (http:// ¡Error! Marcador no definido.) que actualmente se redacta en castellano y en inglés, donde puede encontrarse información detallada y actualizada de nuestras actividades y publicaciones. Ofrece, además, todos los meses, una copia de alguno de los trabajos realizados.
Hasta aquí el conjunto de datos actuales y la historia de los acontecimientos y los sentimientos que durante más de treinta años, contribuyeron a formar el Centro Weizsaecker, y nuestra Fundación, como un producto profundamente enraizado en la vida de quienes trabajamos en él.
Treinta años en los cuales investigamos, enseñamos, aprendimos, y realizamos trabajos que culminaron en más de quince libros, algunos de los cuales se publicaron también en otros países. Además continuamos realizando actividades dentro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, dictando seminarios, presentando trabajos, publicando en la Revista de Psicoanálisis, y representándola en congresos internacionales, de modo que hoy ya casi nadie ignora, en el ámbito de nuestra especialidad, y aun fuera de ella, la labor que hemos realizado. Sin embargo, en el libro que conmemora y hace historia de los cincuenta años de existencia de la A. P. A., no se dice una sóla palabra, ni siquiera en el capítulo dedicado a la psicosomática, acerca de todo ese trabajo, realizado por psicoanalistas argentinos. Si fuera, como lo parece, una exclusión tendenciosa, sería, al mismo tiempo, un implícito reconocimiento.
Notas
1 Sigmund Freud (1911e), "El empleo de la interpretación de los sueños en el psicoanálisis", en Obras Completas, Biblioteca Nueva, Tomo II, págs. 410-413.
2 Chiozza, L. ; Fonzi, A. ; Laborde, V. (1995a [1975]), "Las fantasías inconcientes de los padres en la enfermedad de los hijos", en Quaderni di Psicoterapia Infantile, nuova serie, Nº 31, Ed. Borla, Roma, Italia, 1995, pág. 59-70.