Dr. Luis Chiozza
Capítulo I
SOBRE UNA METAHISTORIA
PSICOANALITICA
La construcción de una metahistoria psicoanalítica
a- Metapsicología y metahistoria
La metapsicología freudiana, organizada en torno de una tópica, una dinámica y una economía, es el producto de una manera de pensar que es propia de la ciencia física. Es también la consecuencia de un deseo de Freud: teorizar al psicoanálisis en los términos de una ciencia natural. Aparecen entonces conceptos tales como los de catexis, pulsión, represión y transferencia, que representan a la realidad "físicamente", como una suma algebraica de fuerzas, o como la resultante geométrica de una conjunción de vectores.
Encontramos también, sin embargo, dentro de la teoría psicoanalítica, equivalentes de esos conceptos, tales como investidura, deseo, censura y reedición, que representan la realidad "históricamente", con palabras que aluden a la relación entre personas y se expresan en los términos de las ciencias que toman por objeto al espíritu o a la cultura.
La palabra "metapsicología", en la obra de Freud, alude a una semejanza de sentido con el término "metafísica" (Laplanche y Pontalis, 1967). Así como la metafísica se ocupa de una filosofía "primera" que pretende penetrar en lo que se encuentra más allá, o "detrás", del ser físico en cuanto tal (Ferrater Mora J., 1965), la metapsicología designa aquella parte del psicoanálisis que se ocupa de sus cuestiones teóricas "últimas" o fundamentales.
Freud señalaba que las ideas que constituyen su metapsicología no forman la base del edificio psicoanalítico sino su coronamiento y que podrían ser substituidas sin daño alguno para el psicoanálisis. Es evidente que ese coronamiento fue trazado según los lineamientos de la ciencia de su época, proclive a la idea de un aparato dentro del cual operaban fuerzas y mecanismos psíquicos. Tal vez por esta razón, no pudo desarrollar una estructura teórica que comprendiera los conceptos "histórico-lingüísticos" implíc itos en su interpretación de lo observado.
La palabra "metahistoria" se ha formado también por analogía con el vocablo "metafísica", con ella nos referimos a un conjunto de conocimientos acerca de lo que se encuentra "detrás" de los fenómenos históricos (Ferrater Mora J., 1965).
Tal como lo señala Ferrater Mora (1965), el término "metahistoria" ha sido utilizado para designar a "investigaciones que persiguen fines distintos y que se ocupan, inclusive, de objetos diferentes"; por ejemplo, el estudio de los factores determinantes de la historia, la investigación del sentido de la historia o, en general, todo cuanto pertenece a una filosofía de la historia.
Cuando intentamos construir una metahistoria psicoanalítica, asignamos, a la palabra "metahistoria", un significado particular que no se propone coincidir ni discrepar con las distintas significaciones que este vocablo adquirió en la obra de otros autores.
Decimos que el lenguaje, sea lógico, matemático o literario, deviene autoreferente cuando su discurso toma por objeto a ese mismo lenguaje. Deja entonces de pertenecer al conjunto que forman los lenguajes que "hablan" de las cosas exteriores al sistema de esa lengua, para ingresar en ese otro "tipo" que diferenciamos con la palabra "metalenguaje". Así, por ejemplo, en el enunciado "el gato se comió al ratón", la palabra "gato" pertenece al lenguaje, ya que se utiliza para referirse al animal que conocemos como tal, pero en el enunciado "la palabra "gato" tiene cuatro letras", la palabra "gato" pertenece al metalenguaje, ya que el objeto que designa no es el animal sino una determinada palabra del lenguaje.
Utilizaremos la palabra "metahistoria", de un modo similar, para designar a un conjunto de conocimientos que se encuentran "más allá" de la historia, porque sus enunciados no se refieren a los objetos habituales de la historia, sino a la historia misma.
Si no fuera por que cambiar términos arraigados en la costumbre genera malentendidos adicionales, deberíamos decir que existen, por lo menos, dos metapsicologías, una, la clásica, que es en realidad una metafísica, y otra, de corte más reciente, metahistórica.
Cuando escribimos Psicoanálisis de los trastornos hepáticos (1963a), postulamos, tal como lo señala Gustavo Chiozza (1998), una metapsicología surgida de la interrelación entre idea y materia, fundamentada en dos procesos básicos y sus vicisitudes, el proceso de idealización y el proceso de materialización. Esta metapsicología, junto con la que denominamos clásica o freudiana, en la cual la nuestra se apoya, permanecen, ambas, dentro del more geométrico, y son por lo tanto, en el sentido anteriormente señalado, "metafísicas".
En cuanto a la metahistoria, trazada de acuerdo con el more lingüístico, podríamos también decir que, en sentido riguroso, podemos diferenciar, en distintos pasajes de nuestra obra, dos referentes levemente desiguales para el mismo término; uno de ellos consiste en la diferencia establecida entre metafísica y metahistoria, entre los mores geométrico y lingüístico, el otro referente, al cual se alude con una metahistoria que podríamos llamar "propiamente dicha", pertenece por entero al more lingüístico.
b- Acerca de las historias
En el idioma inglés se diferencia claramente, mediante dos palabras distintas, a la Historia como ciencia (History), de la historia como relato (story). De acuerdo con la interpretación predominante, la Historia, como disciplina científica, estudia los hechos que una vez fueron percibidos y registrados, ordenándolos, crono-lógicamente, en una secuencia temporal que permite concebir una relación lógica entre causas y efectos. El producto del arte narrativo, que también denominamos historia, trasmite, en cambio, la significación de una experiencia que es independiente de su ubic ación en un espacio y en un tiempo determinados y reales.
El hábito intelectual de nuestra época nos conduce a considerar que las historias (en plural y con minúscula) son hermanas menores de la científica Historia (con mayúscula). Sin embargo, el fundamento genuino de todo pensamiento histórico, el sustento primordial de la interpretación histórica, nace precisamente de la narrativa, porque el relato, la leyenda o el mito, son versiones de experiencias sempiternas, o atemporales, que nos permiten interpretar el significado del presente que las reactiva. Una concepción semejante de lo que constituye la esencia de la historia, no sólo impregna toda la obra de Freud, sino que se halla implícita en la posibilidad misma de haber creado al psicoanálisis.
El relato de un acontecimiento como, por ejemplo, que la puerta se ha cerrado por efecto del viento, no constituye, por si mismo, una historia Los acontecimientos reunidos mediante un significado no constituyen historia a menos que se les adjudique una determinada importancia. Si contara, en el ejemplo precedente, que la puerta, al cerrarse, produjo la rotura de un vidrio, es probable que el interlocutor no se sintiera, todavía, frente a la narración de una historia, pero si agregara que el vidrio roto lastimó a un alumno en la misma escuela adonde nuestros hijos concurren, habríamos añadido el "detalle" que faltaba para que el relato del acontecimiento "se llenara de vida", adquiriendo la significancia "atemporal" o sempiterna que lo transforma en historia.
Toda historia transcurre entre el comienzo, que teje una intriga, y el final, que la resuelve. La intriga que el relato despierta en quien lo escucha queda bien expresada en una sucesión de interrogantes "¿y?", su desenlace en la respuesta "Ah!".
Una historia es "típica" porque es universal o sempiterna, es decir porque se trata de un argumento reconocido que recupera actualidad. Surge cuando se relacionan significados de acontecimientos primitivamente inconexos que adquieren así, en su interrelación, la unidad de un significado "más amplio" o más rico. Se trata de una "nueva" importancia que consiste, precisamente, en el reconocimiento de una temática típica que "otra vez" se presenta o, como suele decirse, que se representa en el "teatro de la vida". Un teatro que se diferencia del "verdadero" teatro en que la obra transcurre, inexorablemente, "de una vez para siempre", más allá de cualquier ilusión de reversibilidad.
La metahistoria, en cambio, no se ocupa, como la historia, de relacionar acontecimientos redondeando un relato, sino que intentará obtener la importancia de los significados (la significancia) procurando abstraer una comunidad de sentidos de las historias mismas, tomando como objeto de su estudio a la tipicidad de las temáticas o, para decirlo en otros términos, observando a las historias a los fines de otro "tipo" de historia.
Podemos extraer, de lo que hemos dicho hasta aquí, algunas conclusiones: 1-El psicoanálisis contribuye de manera original a la comprensión del pensamiento histórico, de manera que el psicoanálisis es ya, en si mismo, implícitamente, metahistoria. 2- Entre las distintas formas de metahistoria que sería posible concebir, existe, por lo tanto, una que es psicoanalítica. 3- La metahistoria psicoanalítica (o, si se quiere, una metapsicología psicoanalítica metahistórica) forma una parte del cuerpo teórico del psicoanálisis, tal como sucede, por ejemplo, con la metapsicología freudiana, de corte "metafísico". 4- Los cambios en los modelos de pensamiento, inherentes a una metahistoria psicoanalítica, nos permiten referirnos a un modo particular, metahistórico, del psicoanálisis. 5- La indagación que toma por objeto a la construcción de una historia psicoanalítica es una indagación metahistórica.
La construcción de una historia psicoanalítica
a- La historia clínica
Un médico interroga para saber qué ha sucedido, lo cual equivale a decir que requiere una historia y, además, examina, con métodos que derivan de la física, para obtener los datos de un estado que denomina actual, e inferir, desde allí, las características de un estado anterior y las posibilidades de un estado futuro.
Al introducir la dimensión temporal en el trabajo que realiza explorando la materia, el médico se rige por la concepción de un tiempo "lineal" que deriva del ejercicio del pensamiento lógico y, por este motivo, su historia clínica es, en un sentido amplio, fundamentalmente cronológica. Se trata de una sucesión de hechos que permiten concebir e interpretar la evolución de un proceso en el cual se postula una causa antecedente y un efecto consecuente.
Breuer, durante el tratamiento de Ana O., había descubierto que los trastornos histéricos de su paciente desaparecían cuando ella lograba recordar determinados episodios traumáticos. Freud, en ese entonces neurólogo, prosiguiendo por ese camino, se encontró con que, casi a su pesar, sus historiales clínicos abandonaban el estilo de su especialidad para parecerse cada vez más a los productos del arte literario.
Nos encontramos allí con otro tipo de historia cuyo significado esencial no emerge necesariamente de qué es lo que ocurrió primero y qué es lo que ocurrió después. Se trata de una historia que no penetra en la conc iencia como historia, sino como drama actual, porque está viva en cada acto y ocurre en un presente eterno.
Una historia que puede narrarse en cualquier tiempo y lugar, porque se repite siempre de nuevo, como si fuera nueva, como en el "érase una vez ..." de los cuentos infantiles, en donde todo ocurre en "una" vez que es "la primera" sólo porque la conciencia olvida lo que la memoria "sabe", que "esta" vez es, "otra vez", la misma.
Se despierta de este modo la imagen de un tiempo circular, no tanto por la idea de que existe un perpetuo retorno, sino por el hecho, conmovedor, de que en este tipo de historia, como suele acontecer con las peleas entre hermanos, o con la disputa entre Layo y Edipo, es imposible saber "quien empezó", y el efecto puede ser interpretado como la causa de su propia causa.
Pueden escribirse, pues, dos historias clínicas distintas del suceso que motiva una consulta médica.
Una de ellas, interpretándolo como un estado actual que proviene de causas pretéritas, describirá los antecedentes cuya concatenación conduce hacia el presente, ya que, fundamentalmente, parte de la idea de que el orden cronológico otorga, o niega, la posibilidad de una influencia.
La otra, interpretándolo como el signo que expresa, en un lenguaje críptico, un drama que el enfermo se oculta a sí mismo, compondrá la trama de una historia que integra a ese episodio, aparentemente accidental, en la coherencia de un sentido que recorre al conjunto entero de una biografía.
Tanto una como otra historia, construidas con una diferente concepción del tiempo, son igualmente legítimas, ya que nos hallamos lejos de los días en que considerábamos al pensamiento mítico como a una forma primitiva e insuficiente que la lógica había superado.
b- Actualidad e historia
Hemos comprendido que la actualidad y la historia son dos versiones, dos modos de representarnos una misma realidad, que actúa en el universo físico como una interrelación de fuerzas que operan en un espacio "geométrico" y que se presenta en el escenario histórico como un drama que ocurre en un tiempo "lingüístico", liberado de la inexorabilidad de la secuencia.
Una vez que hemos comprendido que una historia jamás consiste en los hechos que han "pasado" sino, precisament e, en su significado, comprendemos también que el único acceso posible a un significado "pretérito" depende de que ese significado continúe perdurando en el presente. Una historia sólo puede relatar aquello que, vivo en el presente, "no ha pasado", en el sentido de que no ha terminado de ocurrir.
La experiencia psicoanalítica confirma que, tal como señala Freud, repetimos en nuestra conducta precisamente aquello que nos resulta doloroso recordar, de modo que, cuando construimos una historia, atribuimos un tiempo, un lugar y un transcurso, a la escena que condensa el significado de los actos presentes.
Pensar que la historia no radica en la simple descripción de una serie de hechos sucesivos, sino en la significación que los vincula, resignifica nuestros conceptos acerca de "la verdad" histórica.
La finalidad del "invento" histórico consiste en crear un pasado que explique el presente e imaginar un futuro que motive y justifique una acción.
Aún admitiendo que exista, como referente último, "aquello que realmente aconteció", comprendemos que, tal como lo muestra Pirandello en sus Seis personajes en busca de un autor, se trata de un suceso inabordable.
Cuando Freud, en el historial del "hombre de los lobos", y en su Introducción al psicoanálisis (1916-1917 [1915-1917]*), se interroga acerca del valor de realidad que tiene la reconstrucción de las escenas primordiales contempladas en la infancia, concluye en que la imposibilidad de deslindar lo verdadero de lo falso no disminuye el valor que tales escenas poseen en el terreno de la realidad psíquica actual, realidad en la cual perdura, siempre, algún fragmento de aquello, ignoto, que una vez aconteció.
La historia "verdadera" será, pues, aquella construida , con el rigor de un método, en el proceso mismo de su interpretación, mediante la confluencia, inevitable, de lo interpretado y el intérprete, ya que en la actualidad presente de cada uno de ellos permanece, viva, una parte de la desconocida realidad "pretérita".
c- Averiguar, investigar y acertar
Solemos utilizar la palabra "Historia", con mayúscula, para referirnos a la ciencia que los ingleses llaman "history" y que permanece sujeta, por lo general, a la idea, racional, de un tiempo ordenado como secuencia de acontecimientos sucesivos. La palabra "historia", con minúscula, alude en cambio al relato, cuento o narración, que los ingleses denominan "story" y que admite, en su construcción, otras concepciones del tiempo.
Mientras que la Historia, con mayúscula, se propone una indagación objetiva, la historia, con minúscula, se realiza con la imaginación y el recuerdo.
Sin embargo, no sólo el psicoanálisis, sino también las nuevas teorías físicas, han puesto en crisis estas diferencias en la medida en que sostienen que la posibilidad de recordar es el fundamento mismo de la noción tiempo. De este modo la historia, con minúscula, adquiere carta de ciudadanía en el territorio de la ciencia.
El psicoanálisis demuestra, además, que las diferencias entre el testimonio, basado en la memoria, y la imaginación, que nace de la fantasía, se confunden, sin solución de continuidad, en lo inconciente.
El procedimiento que nos permite, en psicoanálisis, construir una historia, lleva implícitas tres "funciones" que corresponden, aproximadamente, al significado de las palabras "averiguar", "investigar" y "acertar".
Si restituimos a la palabra "averiguar" su sentido primitivo de "buscar la verdad", y entendemos por verdad "aquello que la razón no puede refutar", podemos sostener que averiguar una historia, en su sentido riguroso o fuerte, es distinguir en ella, mediante la razón, lo que consideramos cierto.
La palabra "investigar" significó, originalmente, perseguir los vestigios, las huellas perdurables, de un acontecimiento pretérito. Recuperando, también en este caso, el sentido primitivo del término, investigar una his toria es reconstruirla a partir de lo que se conserva en el presente actual.
Es muy importante señalar en este punto que la indagación progresa gracias a que la interpretación no sólo sucede sino que además precede y posibilita la percepción de las huellas. También importa subrayar que se trata de una interpretación en la cual la imaginación se combina con el rigor de un método que contiene (y a la vez trasciende) a la razón.
La palabra "acertar" significa "dar en el blanco", y si la utilizamos ahora es porque necesitamos consignar la diferencia que existe entre aquello que es cierto y lo que constituye un acierto. Acertar en una historia será, pues, encontrarnos de golpe con ella . El instante privilegiado en que nuestro ánimo reemplaza una serie ininterrumpida de interrogantes "¿y ...?" con la exclamación de un "ah".
Se cierra de este modo la percepción-interpretación "global" de una temática universal y sempiterna. Se trata de una temática que existe entera y preformada adentro de nosotros, muchas veces reprimida e inconciente. Su existencia nos otorga la única posibilidad de ese proceso misterioso que llamamos "comprender la importancia de un significado".
Si queremos expresar en el terreno de la simbolización corporal el proceso por el cual se construye una historia, podemos decir que es necesario averiguar con "la cabeza fría", "tener hígados" para investigar con esfuerzo, y el coraje que abre el camino a la corazonada de acertar.
La confluencia de esas tres "funciones" (simbolizadas por el cerebro, el hígado y el corazón) opera también en la evaluación del grado de credibilidad que podemos otorgar a la historia.
d- La intriga
Debemos abordar todavía una cuestión. Para construir una historia hace falta un motivo y el motivo de toda historia consiste, en última instancia, en la intriga.
La palabra "intriga", en sus orígenes, posee el sentido de un entrecruzamiento, y podemos suponer que alude a una especie de maraña en la cual persiste, indecisa, la posibilidad de significados contrarios de suficiente importancia. La intriga se deshace cuando la historia culmina y el significado se aclara.
Dado que las temáticas universales parecen ser muchas, también nos parecen infinitas las posibilidades de generar diferentes intrigas. Sin embargo el psicoanálisis, al estudiar lo que denomina "escenas primordiales" y "fantasías originales", ha conseguido remitir a unos pocos troncos comunes la inmensa cantidad de vicisitudes posibles, consolidando, al mismo tiempo, la idea de que la leyenda de Edipo es el complejo nodular.
Si estudiamos, desde este punto de vista, aquello que tienen de común las diversas intrigas, descubrimos que todas ellas presentan dos fases, momentos o situaciones, que podemos llamar de mil maneras distintas, complejizándolas hasta el infinito. Toda historia transcurre entre el éxito y el fracaso, entre el triunfo y la derrota, entre la heroicidad y la muerte, entre la culpa y la expiación, o, para decirlo en los términos edípicos originales, entre el incesto y la castración.
Toda intriga transcurre, de este modo, entre el júbilo y la pena, y, cuando el circulo iterativo se corta y el tiempo se despliega en un decurso lineal, la historia será triste o alegre según cual de los términos se encuentre colocado, transitoriamente, al final.